Un estudio liderado por la University of Exeter advierte que la contaminación farmacéutica en ríos y suelos del Reino Unido se ha convertido en una amenaza seria para los ecosistemas acuáticos y la salud pública. Residuos de medicamentos, hormonas y antibióticos persisten en el ambiente, afectando tanto a la fauna como a las poblaciones humanas cercanas.
El informe señala que el modelo actual de producción, consumo y eliminación de medicamentos es insostenible y requiere transformaciones profundas para reducir su impacto ambiental.
Cómo llegan los fármacos al ambiente
Tras su uso, los medicamentos ingresan en grandes cantidades a las aguas residuales y terminan en ríos y suelos. Este fenómeno se intensifica por:
- El aumento global en la demanda de fármacos, impulsado por el envejecimiento poblacional.
- La prevalencia de enfermedades crónicas, que incrementa el consumo sostenido de tratamientos médicos.
- Prácticas de eliminación inadecuadas: hasta el 90% de los medicamentos consumidos se transfiere sin alteraciones al alcantarillado, y muchos sobrantes se desechan directamente en inodoros o fregaderos.
Solo el 27% de las personas devuelve los medicamentos sobrantes a las farmacias, como recomiendan las autoridades.
Impacto en la biodiversidad
Un consorcio internacional de 48 expertos confirmó la presencia de residuos farmacéuticos en gran parte de los ríos británicos, incluso en zonas de alta biodiversidad. Entre los efectos documentados:
- Feminización de peces masculinos por estrógenos derivados de anticonceptivos, afectando su capacidad reproductiva.
- Alteraciones de comportamiento en peces expuestos a antidepresivos, que adoptan conductas más riesgosas y se vuelven vulnerables a depredadores.
- Interferencia en los sistemas endocrinos de peces y anfibios, con consecuencias en reproducción, alimentación y migración.
La persistencia de estos residuos amenaza la estabilidad de las cadenas alimentarias y la biodiversidad de los hábitats fluviales.

Riesgos para la salud pública
La University of Exeter advierte que los fármacos están presentes en:
- Aguas de consumo humano.
- Suelos agrícolas.
- Animales silvestres.
La exposición prolongada a bajos niveles de medicamentos puede contribuir a:
- Resistencia antimicrobiana.
- Alergias.
- Alteraciones hormonales.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales muestran una efectividad variable, lo que permite que cantidades importantes de sustancias farmacéuticas lleguen a ríos o se incorporen en tierras usadas como fertilizantes.
Falta de regulación y monitoreo
Actualmente, la regulación ambiental del Reino Unido no exige vigilancia sistemática en aguas superficiales ni en recursos destinados al baño o al consumo humano.
Esta ausencia de monitoreo dificulta el manejo del problema y retrasa la implementación de soluciones efectivas.
Propuestas de acción
El equipo científico identificó 37 áreas de intervención para conformar una estrategia nacional integral. Entre ellas:
- Creación del Centro para la Prevención de la Contaminación Farmacéutica, encargado de coordinar esfuerzos entre academia, industria y responsables políticos.
- Implementación de un enfoque sistémico que integre salud pública y protección ambiental.
- Fomento de prácticas sostenibles en la gestión de medicamentos, desde su producción hasta su eliminación.
La contaminación farmacéutica en ríos del Reino Unido refleja un desafío ambiental y sanitario de gran magnitud. La hoja de ruta propuesta por la University of Exeter busca proteger la vida silvestre y avanzar hacia un sistema de salud más responsable con el medioambiente. Sin una acción coordinada y regulaciones más estrictas, los residuos farmacéuticos seguirán comprometiendo tanto la biodiversidad como la salud humana.







