Agosto ha comenzado con cambios significativos en la televisión abierta, que intenta recuperar la audiencia perdida tras el Mundial 2026. En medio de este panorama, los canales presentan nuevas propuestas para atraer a los televidentes.
El regreso de Historias de corazón, conducido por Virginia Lago, ha marcado un hito al retomar la telenovela Avenida Brasil, que se ha convertido en un fenómeno global. La historia de amor, traición y venganza ha logrado una impresionante acogida entre el público, liderando su franja horaria y convirtiéndose en trending topic en redes sociales.
En su debut, el programa alcanzó un promedio de 7,4 puntos de rating, convirtiéndose en lo más visto de la tarde. Para el día siguiente, el rating subió a 8 puntos, superando nuevamente a todos los programas en vivo de la televisión. Este miércoles, el ciclo logró otra marca histórica con 8,3 puntos, reafirmando su posición como líder de la tarde.
La trama de Avenida Brasil sigue a Rita (Débora Falabella), quien busca recuperar lo que su madrastra Carmina (Adriana Esteves) le robó en su infancia. Tras la muerte de su padre, Rita es enviada lejos de su hogar, adoptada por una nueva familia en Argentina y renombrada como Nina. Años más tarde, Nina se infiltra en la vida de Carmina para llevar a cabo su venganza, compartiendo un pasado con Jorgito (Caua Reymond), el amor de su infancia.
El impacto de esta novela no es sorpresa, dado su éxito al aire en 2013, donde promedió 16,6 puntos durante casi siete meses, culminando con un final que alcanzó 27,1 puntos de rating. La historia se convirtió en un suceso internacional, con planes de una segunda parte para 2027.
La competencia en la televisión abierta es feroz. Otros programas, como Cuestión de peso, Primicias Ya y Todo Cocinado, han visto descensos significativos en su audiencia, mientras que ¡Ahora Caigo!, conducido por Darío Barassi, ha tenido un despegue notable, alcanzando 7 puntos el lunes y picos de 8,2, siendo el único programa de eltrece que logra superar a su competencia.
La televisión abierta enfrenta desafíos importantes en un contexto donde la audiencia se fragmenta y la programación se complica. Los canales deben encontrar maneras innovadoras de conectar con un público que se ha vuelto reacio a sintonizar.
Fuente: La Nación







