Balcón del Pissis: altura y colores en el oeste de Catamarca

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Hay lugares que obligan a cambiar el ritmo, y el Balcón del Pissis es uno de ellos. En el extremo oeste de Catamarca, la ruta asciende desde Fiambalá hacia la alta cordillera hasta un mirador situado entre los 4.550 y 4.700 metros sobre el nivel del mar. Desde allí se despliegan lagunas de tonos celestes, verdes y oscuros, salares y volcanes que superan los 6.000 metros.
El acceso habitual parte de Fiambalá: unos 90 kilómetros por la RN 60 y luego cerca de 60 kilómetros de ripio. La localidad es la puerta de entrada a los Seismiles y aporta el contrapunto cultural del viaje. Su identidad está unida al adobe, los viñedos de altura y la vida de un pueblo cordillerano. La Ruta del Adobe, entre Tinogasta y Fiambalá, enlaza capillas, casonas y templos de gruesos muros de barro y paja; la Iglesia de San Pedro es uno de sus hitos.
El gran atractivo es el paisaje. La Laguna Celeste aparece entre las postales más reconocibles y, desde los sectores altos, se observan otras lagunas, salares y perfiles como los del Pissis, Tres Cruces y Olmedo. También es posible avistar vicuñas, guanacos y aves de altura. Para completar la estadía están las Termas de Fiambalá, las dunas de Saujil y Tatón, el Cañón del Indio, bodegas, museos, artesanías y orfebrería. En Semana Santa suelen sumarse actividades religiosas, culturales, deportivas y un paseo artesanal; la agenda cambia cada año y conviene confirmarla.
La gastronomía se concentra en Fiambalá y Tinogasta. La oferta oficial reúne comedores, restaurantes, cafeterías y fincas con degustaciones, con presencia de empanadas, locro, humitas y vinos de altura. Las casas de té, cervecerías y propuestas estacionales pueden variar, por lo que es mejor verificarlas antes del viaje. Para la excursión al Balcón hay que llevar agua y comida: en la montaña no existe una red urbana de servicios.
La región invita también al trekking, las caminatas, cabalgatas, bicicleta, sandboard y travesías en 4×4. La altura exige abrigo aun en verano, protector solar, anteojos, hidratación y aclimatación. Turismo recomienda consultar clima y caminos y, para los desvíos de montaña, ir en 4×4 y con guía habilitado. La época más favorable va de octubre a abril, aunque las lluvias de verano pueden afectar los accesos. Una estadía de tres o cuatro noches permite combinar altura, termas, adobe, dunas y vino sin apuro.
Desde Buenos Aires se puede volar a San Fernando del Valle de Catamarca y continuar por tierra hasta Fiambalá; otra alternativa es La Rioja. Los aeropuertos se encuentran a unos 324 y 275 kilómetros de Fiambalá, respectivamente. En auto, el recorrido ronda los 1.350 kilómetros; en ómnibus, suele requerir combinación en Catamarca. Frecuencias, tarifas y estado de rutas deben chequearse antes de salir.
El Balcón del Pissis no necesita artificios: alcanza con sentir el aire frío de la altura y ver cómo la luz cambia sobre las lagunas. Es un destino especialmente atractivo para quienes buscan naturaleza, fotografía y grandes paisajes, con la sensación de que el camino importa tanto como la llegada.

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