La Policía de la Ciudad llevó a cabo la detención de un hombre de 48 años que se hacía pasar por integrante de una fuerza de seguridad en el barrio de Caballito. El individuo contaba con antecedentes penales por amenazas, lo que complicó aún más su situación.
El operativo se inició cuando los efectivos observaron una camioneta Renault Duster que circulaba con balizas azules, similares a las utilizadas por vehículos policiales no identificables. El vehículo fue visto salir de un lavadero de autos en la intersección de Nicasio Oroño y Yerbal.
Al verificar la matrícula de la camioneta, los agentes comprobaron que no estaba registrada como un vehículo oficial, lo que llevó a iniciar un seguimiento que culminó en la intersección de Aranguren y Nicasio Oroño, donde finalmente se interceptó el vehículo.
Durante el abordaje, el conductor afirmó que trabajaba como personal de la Policía de la provincia de Buenos Aires, pero no pudo presentar documentación que respaldara su afirmación. En la inspección del vehículo, los oficiales hallaron un cartel con la inscripción «Policía» en el tablero, junto a una empuñadura de un arma.
Asimismo, se encontraron tres réplicas de armas de fuego de aire comprimido, prendas de fuerzas de seguridad, un chaleco antibalas, y un arsenal que incluía 47 cartuchos de escopeta de distintos calibres, un cargador metálico para pistola, dos tonfas, un casco táctico, y un dispositivo de cobro electrónico tipo posnet, entre otros elementos.
Las autoridades también descubrieron que el detenido había sido procesado por amenazas con armas en el pasado, recibiendo en diciembre de 2021 una condena de un año y seis meses de prisión en suspenso, que incluía una restricción de acercamiento hacia la víctima de la causa. La Unidad de Flagrancia Oeste, bajo la supervisión del fiscal Gatusso, ordenó la detención del sospechoso por usurpación de títulos y honores, tenencia de armas de guerra y la averiguación de ilícito. También se dispuso el secuestro del vehículo y de todos los elementos hallados en su interior.
Fuente: La Nación







