Por todas esas personas que hoy deberían poder ejercer derechos que les son propios, pero que por distintas razones siguen siendo excluidos. Para ellas, cada día es una lucha. Para sus familias, una batalla constante contra un sistema que muchas veces no incluye, no escucha y no responde. No se trata de un “gesto” ni de cumplir un trámite: se trata de garantizar derechos humanos básicos.
Mientras el mundo se preocupa por políticas económicas e intereses, la realidad de las personas con discapacidad sigue pasando desapercibida. Y como sociedad, quizá para evitar sumar un dolor más, solemos decir apenas: “Pobre gente”. Pero eso no alcanza.
No cambia nada.Hoy tenemos que preguntarnos:¿Los proyectos, las estadísticas y las decisiones que nos afectan a todos los tienen realmente en cuenta?¿Están presentes en las políticas?¿Se escucha su voz? Existen. Están. Estamos.¿Y vos? ¿Qué haces?¿Qué hacemos como sociedad?
Nos esperan.
Por Andrea Abrigo.







