Un análisis de cinco décadas de observaciones satelitales revela que Groenlandia y la Antártida perdieron 11,3 billones de toneladas de hielo. La mayor parte terminó directamente en el océano por el aceleramiento de los glaciares.
Los investigadores combinaron 42 estimaciones independientes procedentes de 27 misiones satelitales.
Un nuevo análisis de datos satelitales reconstruyó más de cuatro décadas de cambios en las dos grandes masas de hielo del planeta.
El resultado es contundente: Groenlandia y la Antártida perdieron conjuntamente 11,3 billones de toneladas de hielo entre 1979 y 2023, una cantidad suficiente para elevar el nivel medio del mar en más de tres centímetros.
Pero detrás de esta cifra hay un detalle que resulta todavía más significativo. La mayor parte de la pérdida no se produjo simplemente porque el hielo se derritiera sobre la superficie. Los glaciares que drenan las grandes capas de hielo comenzaron a desplazarse con mayor rapidez hacia el océano y a descargar allí enormes cantidades de hielo.
Cinco décadas observadas desde el espacio
El trabajo, publicado en la revista Scientific Data, fue elaborado por el grupo internacional IMBIE (Ice Sheet Mass Balance Inter-comparison Exercise), con participación y apoyo de instituciones como la ESA y la NASA.
Para reconstruir la evolución de las capas de hielo, los investigadores combinaron 42 estimaciones independientes procedentes de 27 misiones satelitales. El registro permite seguir la evolución de Groenlandia desde 1972 y de la Antártida desde 1979, algo fundamental para diferenciar cambios pasajeros de tendencias que se mantienen durante décadas.
Los datos muestran que la pérdida de hielo se aceleró especialmente desde la década de 1990. Groenlandia pasó de perder unas 60.000 millones de toneladas anuales durante los años 80 a unas 264.000 millones por año en la década de 2010. En la Antártida, las pérdidas también aumentaron, alcanzando unas 202.000 millones de toneladas anuales durante esa misma década.
El océano juega un papel clave
Uno de los resultados más llamativos es que aproximadamente el 84 % de toda la pérdida de hielo registrada se debió al comportamiento dinámico de los glaciares. Es decir, al aceleramiento de su flujo y a una mayor descarga de hielo hacia el océano. Solo el 16 % correspondió al balance de masa superficial, asociado principalmente al derretimiento y la acumulación de nieve.
Los datos muestran que la pérdida de hielo se aceleró especialmente desde la década de 1990.
El mecanismo es especialmente importante en la Antártida. Allí, el calentamiento del océano puede favorecer el derretimiento de las plataformas de hielo desde abajo, reduciendo una suerte de freno que contiene el desplazamiento de los glaciares. Al perder estabilidad, estos pueden avanzar más rápidamente hacia el mar.
En la Antártida Occidental, por ejemplo, la descarga de hielo aumentó durante todas las décadas analizadas. Los glaciares Pine Island y Thwaites se encuentran entre los principales responsables de esta aceleración.
Más hielo perdido significa más nivel del mar
Entre 1979 y 2023, Groenlandia aportó unos 1,81 centímetros al aumento global del nivel del mar, mientras que la contribución de la Antártida fue de aproximadamente 1,33 centímetros. En conjunto, ambas capas de hielo explican cerca de una cuarta parte del incremento observado.
El dato no implica que el nivel del mar vaya a subir exactamente otros tres centímetros en el futuro. Se trata del aumento ya producido por esta pérdida de hielo durante el período estudiado. Sin embargo, la evolución resulta relevante porque las capas de hielo constituyen una de las principales incertidumbres para proyectar cuánto continuará aumentando el nivel del mar durante las próximas décadas.
Los investigadores también encontraron una disminución temporal de la pérdida total entre 2020 y 2023. En la Antártida, las nevadas excepcionalmente abundantes en sectores de la Antártida Oriental compensaron parte de las pérdidas de otras regiones. En Groenlandia, varios veranos relativamente suaves redujeron el derretimiento superficial.
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Los científicos advierten que estas variaciones recientes no representan un cambio de tendencia. Las dos grandes capas de hielo continúan perdiendo masa y el registro de medio siglo muestra con claridad cómo esa pérdida se ha acelerado con el paso del tiempo.
Más que una fotografía del estado actual de los polos, el estudio ofrece una película de cinco décadas. Y esa perspectiva permite observar algo que los datos de pocos años no pueden mostrar: los glaciares no solo están perdiendo hielo, también están cambiando la velocidad con la que lo trasladan desde el continente hacia el océano.
Referencia de la noticia
Otosaka, I.N., Shepherd, A., Amory, C. et al.. (2026). Mass balance of the Greenland and Antarctic ice sheets from the 1970s to 2023.







