En un rincón del campo argentino, el Almacén Don Leandro se ha convertido en un destino gastronómico reconocido, a pesar de su ubicación en Colonia Hocker, un pequeño pueblo de solo 150 habitantes. Este restaurante, que opera bajo reserva, alberga una rica historia que se remonta a la inmigración de los Alpes en el siglo XIX.
El camino hacia el Almacén Don Leandro es un recorrido que honra a los colonos que llegaron a la región, atravesando paisajes que aún conservan la esencia de sus antepasados. Carina Pralong, la actual dueña, continúa la tradición familiar que inició su padre, Leandro Pralong, conocido por sus famosos asados.
La oferta gastronómica del restaurante incluye platos típicos de la cultura alpina, como raclette y bourguignon, preparados por Federico Blanc, pareja de Carina. Con una herencia familiar que incluye influencias de la inmigración suiza y francesa, Carina ha sabido transformar el negocio familiar en un atractivo para los amantes de la buena comida.
El Almacén Don Leandro ha sobrevivido a desafíos significativos, incluyendo un cierre inminente en la década de 1990, cuando el pueblo enfrentaba una disminución de población. Sin embargo, a través de un esfuerzo de rescate cultural y la revitalización del turismo rural, el restaurante ha logrado no solo mantenerse, sino prosperar.
Los visitantes pueden disfrutar de un menú variado y una experiencia auténtica que refleja la historia de sus ancestros. Para aquellos interesados en visitar, el restaurante abre los fines de semana y feriados, y se recomienda hacer una reserva previa.
El Almacén Don Leandro no solo es un lugar para comer, sino un homenaje a la cultura y las tradiciones que han perdurado a lo largo de los años en este pequeño pueblo.
Fuente: La Nación







