El deporte, un motor turístico para los destinos

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Un hotel reservado por una delegación, una familia que acompaña a un competidor y aprovecha para recorrer, un ciclista que comparte imágenes de un paisaje que muchos todavía no conocen. Para los destinos que buscan ampliar su movimiento turístico, los eventos deportivos generan oportunidades que empiezan antes de la largada y continúan después de la entrega de premios.

En Gualeguaychú, Entre Ríos, el Campeonato Mundial de Canotaje Maratón de octubre genera expectativas por la llegada de deportistas de más de 40 países, junto con sus equipos y familias. “Los hoteleros están sumamente felices. Muchos de los hoteles ya hace rato que tienen reservado”, contó a Mensajero Luis Castillo, subsecretario de Cultura, Deportes y Juventud de la Municipalidad entrerriana.

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En Fiambalá, Catamarca, la apuesta tiene otra escala: una travesía de ciclismo partirá en diciembre hacia Chile para abrir camino a nuevas propuestas deportivas. “Queremos incursionar en el mountain bike”, explicó Federico Lausi, director de carrera. El objetivo es sumar una competencia que complemente la convocatoria de la carrera a pie y permita ampliar el calendario del destino.

Mientras Gualeguaychú se prepara para recibir el movimiento de una cita internacional, Fiambalá busca construir una nueva convocatoria. En ambos casos, el interés turístico va más allá de los competidores: incluye a sus acompañantes, el consumo durante la estadía y la posibilidad de que el viaje se extienda para conocer otros atractivos.

RESERVAS QUE ANTICIPAN MOVIMIENTO

En Gualeguaychú, Castillo describió una fuerte demanda de alojamiento a partir del Mundial. Algunas delegaciones avanzaron con reservas que abarcaron hoteles completos, una dinámica que permite anticipar trabajo durante los días de competencia. “Los hoteleros están sumamente felices. Muchos de los hoteles ya hace rato que tiene reserva al 100% para esta fechas”, sostuvo. Según contó, en algunos casos la consulta fue directamente por la cantidad de habitaciones disponibles para alojar al grupo.

El funcionario estimó unos 900 atletas, aunque aclaró que todavía había países que completaban sus clasificaciones y categorías con inscripciones abiertas. A ellos se suman entrenadores, equipos de apoyo, familiares y espectadores. “Cada atleta viene por su parte con dos o tres personas que son los preparadores físicos, el coach, etcétera. Pero además de eso hay mucha gente que viene con la familia”, explicó. Por eso, el número de competidores representa apenas una parte del movimiento esperado.

Fiambalá tiene un antecedente de convocatoria en su carrera a pie, cuya próxima edición será en abril de 2027. Según Lausi, el evento reúne a más de 2.000 participantes. “Es el más importante y el más convocante”, resumió. Sobre esa experiencia se apoya la nueva propuesta de diciembre. La travesía comenzará el 2 de diciembre en Fiambalá y terminará el 9 en Bahía Inglesa, Chile, después de ocho etapas y unos 560 kilómetros, con cruce por el Paso Internacional San Francisco.

El mapa “Turismo Deportivo en Argentina”, presentado por Daniel Scioli, incorpora ambas citas: el Campeonato Mundial de Canotaje Maratón en octubre en Entre Ríos y el San Francisco Ultra Trail en diciembre en Catamarca, incluido dentro de ciclismo. Junto con competencias de pesca, automovilismo y otras disciplinas, el documento muestra una agenda distribuida por distintas provincias. Para las localidades anfitrionas, esa presencia ofrece una vidriera que vincula sus atractivos con acontecimientos concretos.

LOS QUE VIAJAN SIN COMPETIR

La convocatoria tampoco termina en quienes se inscriben. Castillo mencionó la llegada de una delegación de unas 60 personas que viajaría para seguir el campeonato y ver a los principales referentes del canotaje. “Hay muchísima gente que no viene a competir”, remarcó. Para ese público, el atractivo está en la cercanía con deportistas a los que habitualmente sigue a distancia.

“Tener la posibilidad, para quien gusta de un deporte, de ver a los máximos referentes mundiales ahí compitiendo al lado tuyo y hablar con ellos es el sueño dorado de cualquiera”, expresó. Ese interés amplía el público potencial y suma visitantes al destino. En Fiambalá, el objetivo inmediato será diferente. Lausi estimó entre 30 y 40 ciclistas para diciembre, una convocatoria condicionada por la exigencia del recorrido y por tratarse de una primera experiencia.

“Este es un evento pequeño en cuanto a la cantidad de gente que va a venir, principalmente por la dificultad que tiene y porque es la primera vez que se hace”, aclaró. La apuesta será generar contenido y experiencia para organizar una futura carrera de bicicleta en Catamarca. “No va a ser tan extensa ni tampoco va a cruzar los Andes”, anticipó sobre esa próxima propuesta, que buscarán desarrollar en la zona de la Ruta del Adobe como complemento del evento a pie.

En ambas localidades, el entorno integra la experiencia. “Sabemos que tenemos un río que es ideal para los deportes náuticos”, sostuvo Castillo. Lausi destacó la combinación de desierto, cordillera, termas y cultura del adobe como un argumento para atraer participantes y acompañantes.

UNA OPORTUNIDAD PARA LOS VECINOS

El movimiento que espera Gualeguaychú también puede extenderse hacia localidades cercanas. Castillo vinculó esa posibilidad con la promoción de los pueblos y aldeas del sur entrerriano, entre ellos Aldea San Antonio y Aldea San Juan. “Hay toda una combinación de factores que trae este Mundial de Canotaje que beneficia no solamente a Gualeguaychú, sino a las localidades cercanas y, en consecuencia, a la provincia”, afirmó.

Mientras el deportista entrena o compite, sus acompañantes disponen de tiempo para conocer otros lugares. “La familia va a ir a mirar un rato el río”, señaló, y luego puede aprovechar para salir a recorrer. Esa circulación abre oportunidades para prestadores que están fuera de la sede del campeonato.

En Catamarca, el itinerario tendrá una dimensión binacional. Lausi detalló que la travesía involucra al municipio de Fiambalá como anfitrión y a la comuna chilena de Copiapó como receptora de los ciclistas. La llegada a esta última está prevista para el 8 de diciembre, antes del cierre en Bahía Inglesa.

El recorrido también busca dejar imágenes que despierten interés por futuros viajes. “Hoy se ve mucho de Catamarca”, destacó el organizador sobre la circulación de contenidos del destino, una visibilidad que observa en crecimiento respecto de sus primeros años de trabajo. Castillo señaló otra posibilidad a partir de los visitantes extranjeros: que aprovechen su llegada a Argentina para continuar sus vacaciones en otros destinos. “El pretexto para muchos de esos deportistas va a ser el Mundial, pero si vienen con la familia, vienen a recorrer”, sostuvo.

ESTAR EN EL MAPA Y PODER LLEGAR

Lausi valoró la difusión nacional para ampliar una convocatoria que hoy se sostiene principalmente en participantes argentinos. “Que se anuncie a nivel nacional y se pueda promocionar afuera es muy importante, porque todavía no estamos llegando al corredor de países lejanos”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que el interés necesita condiciones para convertirse en una reserva. “Catamarca necesita generar contenido, que es lo que hacemos nosotros, pero al mismo tiempo tiene que crecer en conectividad”, planteó. Recordó sus visitas a la feria del Ultra Trail de Montblanc, donde conversó con potenciales participantes. “Llegar es muy complicado. Se desalentaban cuando yo les explicaba la logística”, relató. La dificultad del traslado aparece así como un límite para aprovechar la promoción.

En Gualeguaychú, Castillo destacó la oportunidad para los deportistas de países vecinos que encuentran obstáculos económicos para asistir a competencias más lejanas. La cercanía favorece tanto la participación como la llegada de aficionados.

Para Fiambalá, Brasil aparece como un mercado con posibilidades por el contraste de paisajes. “Es muy interesante para el brasilero un desierto y los Andes, la cordillera y la cultura del adobe”, consideró Lausi. Como antecedente, recordó que llevaron tres micros de corredores brasileños al destino.

El organizador espera que la bicicleta permita avanzar en una dirección similar, aunque reconoce que consolidar una convocatoria lleva tiempo. “Fiambalá ya tiene 20 años”, señaló sobre el recorrido de su evento a pie. Esa experiencia sostiene la nueva apuesta. Ninguna de las fuentes aportó una proyección del impacto económico en dinero. En Gualeguaychú, las expectativas se apoyan en las reservas, las delegaciones y la duración del encuentro; en Fiambalá, también cuentan la difusión y el desarrollo de futuras ediciones.

“Las pruebas están de que se puede crecer y de que el destino vale la pena para el turista”, sostuvo Lausi. Castillo lo expresó desde la actividad que ya empieza a percibir su ciudad: “Muchos de los hoteles ya hace rato que tienen reservado”. Entre esas habitaciones comprometidas y los ciclistas que cruzarán los Andes, el deporte abre nuevas razones para viajar.

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