El Gobierno de Formosa continúa trabajando en establecer medidas estratégicas y preventivas ante el fenómeno de El Niño

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Según el Servicio Meteorológico Internacional, el fenómeno climático llegaría a la provincia entre diciembre del 2026 y marzo del 2027. Ante ello, el Estado formoseño continúa trabajando en robustecer el plan estratégico y preventivo ya activo, para mitigar las posibles consecuencias que podría dejar su paso por el territorio provincial.
Tal es así, que el pasado miércoles 22 funcionarios de distintas áreas gubernamentales llevaron a cabo una mesa de trabajo que se centró en buscar identificar cuáles son los riesgos, las zonas que posiblemente serán afectadas y el estado de situación del desarrollo de El Niño.
Para profundizar sobre el tema, la Agencia de Noticias Formosa (AGENFOR), dialogó con el ministro de Producción y Ambiente, Lucas Rodríguez, quien brindó precisiones sobre este fenómeno climático y sobre las actuaciones que se están tomando de manera anticipada desde el Gobierno provincial.
¿Qué es el fenómeno de El Niño y cómo actúa?
Para poner en contexto en qué consiste esta emergencia climática, Rodríguez explicó brevemente que “el fenómeno de El Niño es un evento climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, el debilitamiento de los vientos alisios y la alteración de los patrones de lluvia y temperatura a nivel global”.
Y precisó que “el Servicio Meteorológico Nacional, indica que las provincias más afectadas serían las del este de la Argentina, es decir: Entre Ríos, Corrientes, Misiones, el este de Santa Fe, el este del Chaco, y probablemente el este de Formosa, lo que lleva a estar atentos al desarrollo y comportamiento de este evento climático”.
Asimismo, indicó que ya se registró la primera fase del fenómeno que “es la etapa de transición, la cual inició en el mes de junio y finalizará aproximadamente a fines de agosto”.
Explicó que en esta etapa “no se observan lluvias copiosas pero, de algún modo se ve cómo se va calentando la atmósfera, cómo se llena de humedad y cómo se va elevando la temperatura en épocas en donde la misma debería ser de grados menores”.

“La segunda etapa, se daría entre los meses de septiembre y diciembre, que es cuando se activa el fenómeno y empiezan a producirse lluvias copiosas y, según lo que se pronostica, entre diciembre y marzo podrían llegar a registrarse lluvias torrenciales”, amplió.
Especificó que en dicha reunión, “el Ministerio de Producción y Ambiente presentó un trabajo, a través del cual se ha puesto a consideración un mapa de la provincia en donde se observa cómo impactó el fenómeno de El  Niño en los años 1997, 1998 y 2016”, con el fin de poder visualizar “qué superficie del territorio provincial fue afectada y así identificar las zonas de riesgo”.
“A partir de allí, cada organismo elabora su plan de abordaje e intervención desde su competencia, es decir, en materia de producción y ambiente, salud, atención sanitaria, seguridad e infraestructura existentes como rutas, canales, compuertas, obras de desagüe, entre otras”, señaló.
Además, sostuvo que “el trabajo presentado expone que la sumatoria de ambas superficies de los eventos de El Niño ya originados, abarca un 22 % del territorio provincial, lo que significa alrededor de un millón trescientas cincuenta mil hectáreas (y hasta más) afectadas, que se encuentran concentradas en la zona centro-oeste y este del territorio”.
Antecedentes climáticos
Respecto de eventos climáticos recientes ya registrados en la geografía formoseña y por lo cuales el Gobierno estatal intervino, Rodríguez recordó “a los casi 500 milímetros de agua que cayeron en un día y medio en la zona de Comandante Fontana y Palo Santo. También, a los escurrimientos de aguas superficiales en el sureste de la provincia y la vinculación con la zona arrocera y comunidades situadas en esa región y a las crecientes y desbordes naturales de las aguas del sistema del río Pilcomayo y Bañado La Estrella, aproximadamente en los meses de marzo de este año y el año pasado”.
“En todos estos eventos el Gobierno de Formosa respondió de manera integral y continua por medio de trabajos de planificación, previsión y mitigación de riesgos integrales”, afirmó.
Consecuencias y acciones
Como una de las consecuencias que El Niño puede dejar, nombró a los “desbordes o inundaciones por aguas superficiales” por lo tanto, en este caso “distintas áreas idóneas gubernamentales deberán identificar cuáles son los posibles cortes de rutas de conectividad terrestre que puedan darse, detectar cuáles son los atajaderos “informales” que a veces hacen los productores para retener determinado curso de agua que puede llegar a pasar por su campo”.
Por ello, manifestó que a modo de prevenir pérdidas de producción “se sugiere que la hacienda se realice en potreros altos, que se hagan acopios de reservas forrajeras de manera estratégica y, en específico a la agricultura, que siembren en lotes anegables y preparen los sistemas de cosecha para cuando se retire esta temporada”.

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Por último, se refirió a la infraestructura, remarcando la importancia del trabajo coordinado entre la Dirección Provincial de Vialidad y el Ministerio de Planificación, Obra y Servicios Públicos para poder tener en la mejor aptitud posible los canales de desagote, las alcantarillas, y así evitar el aislamiento de comunidades y de las zonas urbanas de la provincia”.

 

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