Diego Gvirtz, el productor detrás del emblemático programa 678, recordó con nostalgia la participación de la ensayista Beatriz Sarlo, a quien considera como una de las figuras más impactantes que han pasado por el set. En una reciente entrevista, Gvirtz afirmó que este episodio fue el «mejor programa» de la historia del ciclo, que se convirtió en un símbolo del kirchnerismo.
El productor destacó la importancia de la presencia de Sarlo, una voz crítica en un espacio que defendía al gobierno de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Gvirtz comentó: «Me parecía bárbaro que nos mataran. No perdimos: nos rompió el cu.., nos mató». Para él, este tipo de confrontación enriqueció el contenido del programa y permitió un debate más profundo.
Gvirtz también recordó las tensiones que vivió con el gobierno kirchnerista durante su gestión en 678. Según sus palabras, «me pusieron un jefe de Gabinete para controlarme, Juan Manuel Abal Medina». Este control, según Gvirtz, fue parte de una estrategia para monitorear y restringir la libertad de contenido del programa.
Un Intercambio Tenso y Recordado
La participación de Sarlo en 678 no estuvo exenta de confrontaciones. Durante una emisión de 2011, la ensayista tuvo un intercambio acalorado con los panelistas, donde analizó un informe sobre la cobertura de los medios españoles respecto a las protestas del movimiento de ‘Los Indignados’ en Madrid. Sarlo utilizó el informe como ejemplo de lo que consideraba un periodismo sesgado y carente de fuentes adecuadas.
En esa ocasión, Gabriel Mariotto, entonces presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), insinuó que sus opiniones estaban influenciadas por los medios para los que trabajaba. Sarlo, en respuesta, dejó en claro su postura: «A mí no me da letra nadie, no seas insolente». Esta frase se convirtió en uno de los momentos más recordados de su paso por la televisión.
Una Huella en la Memoria Colectiva
El legado de Beatriz Sarlo en el ámbito mediático continúa siendo objeto de análisis y reflexión. Su capacidad para desafiar y cuestionar ha dejado una huella en la memoria colectiva, convirtiendo su participación en 678 en un episodio que resuena hasta hoy en el panorama comunicacional argentino.
Fuente: La Nación







