Días atrás la señora Esther Yaharí, vecina del barrio San José Obrero, se vio envuelta en una confusa situación judicial que tuvo como consecuencia el desalojo del terreno que ocupaba junto a su numeroso grupo familiar desde hace más de cincuenta años, dejando a la familia prácticamente en la calle.
Ante estas circunstancias, la vecina y sus familiares, en declaraciones que recogió AGENFOR, contaron a la comunidad formoseña la difícil situación que debieron atravesar “con mucho dolor y desazón”.
Al respecto, relató que “hace más de 50 años vivimos en el barrio San José Obrero, en un terreno cedido a mis padres para su ocupación por el Obispado a cargo, en aquel momento, de Monseñor Marcelo Scozzina; situación que luego, hacia el año 2000 aproximadamente, fue ratificada por responsables de Cáritas junto a quienes somos descendientes de aquellos primeros beneficiarios de la medida sobre el inmueble”.
Continúa Esther comentando que, para su sorpresa y la de su grupo familiar: “Transcurridos unos años de este último acuerdo, fuimos anoticiados de que el Obispado, ya bajo la órbita de Monseñor José Vicente Conejero, había procedido a la venta del terreno con las edificaciones existentes, sin comunicarnos a nosotros que entendíamos que éramos ocupantes legítimos ya que la misma institución nos había autorizado anteriormente en dos ocasiones”.
De la misma manera, la vecina agregó que: “No nos dieron tampoco la posibilidad de alguna ayuda ante esta situación, siendo que el Obispo conocía nuestra condición de familia humilde que no podíamos costear un alquiler o comprar otro lugar donde ir a vivir. Nos dejaron en situación de calle porque tampoco contamos con recursos para contratar un abogado o un profesional que nos asesore”.
Dadas estas circunstancias que describe la señora Yaharí, así como los demás miembros de su familia de 14 integrantes, entre ellos niños, niñas, adultos mayores y una persona con discapacidad, relató que comenzaron “un eterno peregrinar entre el Obispado, a fin de lograr algún tipo de respuesta que no recibieron por parte de Monseñor Conejero, y las oficinas del Poder Judicial, donde pese a ser atendidos por la Defensoría Oficial, no lograron respuestas positivas a sus reclamos en el expediente judicial de desalojo”.
Documentación
Cabe destacar que la vecina exhibió copias de documentaciones que le fueron entregadas en ocasión de consultas que realizó en la Defensoría Oficial y también durante la visita de los oficiales de Justicia al momento del desalojo, entre las cuales se encuentra la que acredita la venta del terreno llevada adelante por el Obispado de Formosa, así como el acuerdo de ocupación firmado con anterioridad ante responsables de Cáritas.
Durante su relato, también describió: “Todo este padecimiento de años fue en vano, ya que hace unos meses recibimos la notificación de que seríamos desalojados del inmueble. Así, sin recursos económicos, sin abogados que nos defiendan y lo que es más doloroso para nosotros como familia, fue el no tener respuestas del Obispo Conejero cuando había sido el mismo Obispado el que nos había permitido la ocupación del terreno”.
Manifestó además que “la desesperación” se apoderó de ella, por lo que “vio como única solución acudir a distintos organismos del Gobierno de Formosa, donde luego de interiorizarse de la situación recibieron las respuestas que buscaban”.
Finalmente, Esther Yaharí aseveró: “Quiero dejar bien en claro que el Obispo Conejero nos dio la espalda, nunca atendió nuestra solicitud, mostrando que cuando habla en la Iglesia dice una cosa pero en la realidad cotidiana hace otra, porque él debería velar y acompañar a los más humildes y no negarles la oportunidad como hizo conmigo y mi familia”.
Para cerrar, Esther señaló que recibió la visita de los equipos del Gobierno provincial que, mediante un despliegue de atención integral al grupo familiar, “puso fin a la situación de vulnerabilidad” en la que se encontraban y, “mediante las acciones necesarias”, dieron inicio a una nueva etapa en la vida de la familia Yaharí-Galeano.
“El Obispo nos dio la espalda”: Una familia formoseña fue desalojada y agradeció la asistencia del Gobierno provincial
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