A los 62 años, Brad Pitt sigue siendo considerado uno de los hombres más atractivos de Hollywood. Sin embargo, su estilo de vida no siempre fue el más saludable, como reveló recientemente en el pódcast Armchair Expert con Dax Shepard.
Durante la conversación, Pitt compartió que su cambio de hábitos fue impulsado por una experiencia laboral. Recordó un verano en los años 90, cuando vivió con una novia amante de los reptiles, lleno de terrarios en su hogar. «Tuve el verano más raro de mi vida. Compramos cuarenta camaleones y nuestra casa era como un terrario», comentó entre risas, antes de abordar su estilo de vida poco saludable.
El actor confesó que en aquella época se despertaba, fumaba marihuana, consumía cuatro Coca-Colas al día y no se alimentaba adecuadamente, lo que lo llevó a cuestionarse sobre su carrera en la actuación. Sin embargo, todo cambió cuando recibió la oferta para protagonizar la película Se7en, dirigida por David Fincher. «Me volvió a entrar el gusanillo. Encontrarlo me devolvió las ganas de seguir haciendo esto», afirmó Pitt.
Tras el éxito de Se7en, Brad Pitt continuó su carrera, enfrentándose a nuevos desafíos físicos para su papel como Aquiles en Troya. En ese momento, trabajó con el preparador físico Duffy Gaver, quien le diseñó una dieta estricta basada en pollo, brócoli y arroz integral, además de asegurar que se hidratara únicamente con agua.
El proceso de transformación no fue fácil. Gaver recordó que Pitt enfrentaba dificultades para respirar durante sus entrenamientos, lo que lo llevó a dejar de fumar. «No podía lanzar más que unos pocos golpes antes de tener que apoyarse en algo para recuperar el aliento», relató el preparador.
Además, el actor también lidió con su adicción al alcohol. En una entrevista con GQ Style, reveló que un amigo lo ayudó a dejar el vino, sustituyéndolo por jugo de arándano y agua con gas. «Me gusta mucho, mucho el vino, pero lo llevé hasta el límite», confesó Pitt.
Fuente: La Nación







