El silencio no es mi tradición

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Durante tres años se sumergió en una búsqueda lo llevó del reggaeton y el hip-hop a hurgar en las raíces de la música folklórica y la literatura que indaga en la identidad nacional. El resultado son trece canciones, entre las que hay zambas, gatos y tonadas, aunque habría que agregarles algún prefijo que dé cuenta de su fascinante monstruosidad digital.

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