La comisión saliente lo había contratado como el “director de relaciones institucionales» del Club Atlético Vélez Sarsfield, sin embargo la opinión generalizada de los fortineros es que era un «ñoqui».
Nadie sabía cual era su verdadera función, en diciembre hubo cambios de autoridades en el club de Liniers, y Bassedas si dió un paso al costado aceptando su baja performance dejando al club al borde del descenso, sin embargo Fabián Cubero pese a la gravedad institucional que pasa el club no daba ese paso al costado cuando lo debería dar, aquel paso al costado que dan los grandes ídolos de la historia si así lo amerita la situación, todo lo contrario seguía firme en su cargo, aunque sin desenvolver ninguna función, solo para que cada fin de mes se le acredite su sueldo, y no hubo otra manera que despedirlo de su cargo. En fin otro ídolo que se cae, otro «ñoqui» que se desenmascara.
No fue el único, entre los despedidos también lo fue Mariano Armentano, que ya hacía 12 años que cobraba su sueldo cada mes y ni los asiduos al club sabían que era un empleado, una docena de años desapercibido por los hinchas que ni sabían que era empleado del club, salvo ahora que salió a la luz por medio de la conducción de Berlanga el nuevo presidente que hasta ahora viene haciendo muy bien las cosas.







