Mientras muchos jóvenes son seducidos por el brillo vacío de las redes, en La Plata un grupo eligió otro camino. La Liga Amateur Platense ofrece un curso gratuito de arbitraje que va mucho más allá del deporte: es una oportunidad para cambiar historias, romper estereotipos y construir nuevos sueños.
Buscando historias de jóvenes diferentes a las que solemos ver en los medios —esas que giran alrededor de fiestas, consumo o la ilusión fugaz de una vida perfecta— encontré a un grupo que hace algo muy distinto.
En La Plata, la Liga Amateur Platense ofrece un curso gratuito para quienes quieren cambiar el rumbo de sus vidas desde un lugar que los emociona y los invita a hablar de otros temas.El profesor Abdías Racedo, árbitro y formador, me permitió conocer de cerca esta oportunidad.
En una escuela que presta sus instalaciones, cada martes, entre clases de reglamento y jugadas, estos jóvenes se la juegan: no solo por aprender un oficio, sino por apostar a las oportunidades que pueden marcar la diferencia entre dos mundos.
Uno que todos ven, y otro que casi nadie muestra.Y ahí estoy yo, creyendo que hay una olla de oro detrás del arco iris.El trabajo no solo les ofrece una salida, también les enseña disciplina. Al convertirse en árbitros, muchos de ellos se transforman en ejemplo para sus amigos. Cuando son designados para dirigir un partido, lucen su equipo con orgullo, comparten fotos en redes, y sin saberlo, van sembrando pequeñas semillas. Puede que los frutos no aparezcan enseguida, pero con el tiempo atraviesan hasta sus propias raíces.Los padres, muchas veces golpeados por sus propias historias, descubren a través de sus hijos una realidad distinta.
Es como un regalo que les devuelve esperanza y dinamita la costumbre de culpar al pasado, a la falta de trabajo o a la delincuencia. Esos jóvenes que alguna vez se sintieron sin rumbo, ahora eligen ser protagonistas y no víctimas.“También los árbitros con más experiencia deben actualizarse día a día. Aunque sea una liga chica, la tribuna se renueva, y nosotros debemos renovarnos con ella.”— Abdías Racedo, profesor y árbitro de la Liga Amateur PlatenseEn cada encuentro, las reglas del juego se convierten en lecciones de vida.Desde un mundo muchas veces ignorado —el del arbitraje amateur— estos jóvenes están cambiando realidades, empezando por la suya.“Fuimos por cobre… y encontramos oro.”La historia queda abierta.
Quizás la próxima nota la escriba otro periodista que se acerque a una de estas clases, escuche a los alumnos y vea, como yo, que cuando alguien te enseña a arbitrar un partido, también te está enseñando a dirigir tu destino.
Por Andrea Abrigo – Alerta Noticias







