El psicólogo y escritor Gabriel Rolón ofreció una profunda reflexión sobre la felicidad, la memoria y la tendencia de muchas personas a idealizar el pasado o a postergar su bienestar en un futuro incierto. Durante una entrevista, Rolón cuestionó las fórmulas rápidas que prometen alcanzar la felicidad de manera inmediata.
Según el especialista, muchas personas se encuentran atrapadas entre la nostalgia y la expectativa. «A veces uno desea más haber sido feliz que ser feliz. Desea más ser feliz más adelante, alcanzar la felicidad, que ser feliz ahora donde está», afirmó Rolón.
El Riesgo de Idealizar el Pasado
Rolón explicó que los recuerdos suelen pasar por un proceso de edición emocional a lo largo del tiempo. Las personas tienden a reconstruir ciertos momentos desde una perspectiva más amable o idealizada. «El recuerdo es un lugar muy particular y enigmático, porque es donde guardamos las cosas que hemos perdido para que no se las lleve la muerte para siempre», reflexionó.
Comparó la memoria con un photoshop emocional, transformando a los seres queridos que ya no están en figuras más nobles y generosas de lo que fueron. También señaló que la infancia tiende a embellecerse con el paso del tiempo, convirtiéndose en un recuerdo más hermoso.
Reconociendo el Pasado Sin Quedarse en Él
Para Rolón, aceptar que hubo momentos felices en el pasado no implica vivir en ellos. Advertió sobre el peligro de enfocarse en resignificar una felicidad pasada en lugar de construir bienestar en el presente. «A lo mejor muchos momentos pasados fueron felices. Pero justamente fueron. Y lo que fue ya está perdido», expresó.
Aclaró que esto no niega el valor de los recuerdos, que son parte fundamental de la identidad: «Claro que importa, si en definitiva es lo que soy».
La Felicidad en el Aquí y Ahora
El psicólogo enfatizó que las experiencias del pasado moldean la identidad, pero la posibilidad de ser feliz se juega en el presente. Rolón mencionó recuerdos significativos, como la primera guitarra o momentos compartidos en la infancia, y concluyó: «Todo eso importa, porque construyó quién sos. Pero cuánto de eso cambiaría hoy por una felicidad presente. Y creo que casi todo».
Fuente: La Nación







