Golpe a la industria en la región: la histórica planta de Clapp en Jeppener cierra definitivamente y despide a todo su personal

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La crisis que atraviesa la producción nacional de componentes para la industria automotriz se cobró un hito histórico en la región. La firma Clapp, radicada en la emblemática planta de la localidad de Jeppener (partido de Brandsen), anunció el cierre definitivo de sus operaciones y el despido de la totalidad de su personal, formalizando el cese de los vínculos laborales a partir del próximo 30 de noviembre.
La medida deja sin empleo a más de 30 trabajadores directos y pone fin a la actividad de un predio fabril que constituyó el motor económico de Jeppener durante casi ocho décadas. La compañía, especializada en el mecanizado y ensamblado de precisión de tapas de motor, funcionaba como proveedora exclusiva del Grupo Stellantis para la fabricación de los modelos Peugeot 208 y 2008 en la terminal de El Palomar.
Deterioro progresivo y la parálisis de un ícono productivo
El desenlace de la planta de Jeppener se venía gestando desde abril pasado, cuando la empresa despidió a la mitad de su plantilla tras la cancelación de un turno de producción en la terminal compradora. A pesar de las negociaciones para evaluar reducciones parciales o cierres escalonados, la dirección de la compañía resolvió liquidar la operación por completo.
«El cierre es inminente», confirmó Daniel Cardoso, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), al detallar que el acuerdo laboral final ya fue comunicado formalmente al personal. La paralización del predio afecta a un símbolo de la historia industrial bonaerense: en esas mismas instalaciones funcionó la propia Peugeot-Citroën hasta el cierre durante la gestión de Mauricio Macri, mientras que entre 1982 y 1998 el complejo estuvo bajo la administración del grupo Sevel.
Apertura de importaciones y la crisis del autopartismo pyme
El caso de Jeppener refleja el severo proceso de desmantelamiento que sufre el autopartismo nacional. La combinación de costos internos en aumento, la desaceleración de las terminales y la apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional —que facilitó el ingreso de piezas importadas y vehículos de origen chino— generó un escenario insostenible para los proveedores locales.
Este fenómeno de sustitución de autopartes nacionales por componentes traídos del exterior ya provocó el cierre de otras firmas abastecedoras en la provincia, como Kromberg & Schubert (200 puestos perdidos), Irauto (80 despidos) y Pelzer System, afectadas por el cambio en el esquema productivo de terminales como Volkswagen en Pacheco.
Alerta del sector ante la «CKDización» de las terminales
Ante este panorama, directivos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) expusieron la gravedad de la situación ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados. Desde la entidad advirtieron que la industria avanza hacia un modelo de «CKDización» —ensamblaje casi exclusivo de kits de piezas importadas—, reduciendo al mínimo la integración de componentes fabricados en el país.
Desde el sector reclaman con urgencia una revisión de la carga tributaria (con foco en el impacto en cascada del impuesto a los Ingresos Brutos que no pagan las piezas importadas) y un nuevo acuerdo automotor con Brasil. Mientras tanto, en la planta de Jeppener se ultiman las audiencias ante el Ministerio de Trabajo bonaerense para fijar las indemnizaciones.
«Tengo 44 años en la fábrica y ver a todos con la cabeza gacha, sabiendo que se quedan sin trabajo, es muy duro», graficó el dirigente gremial al describir el clima que se vive en Jeppener ante el apagado definitivo de sus máquinas.

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