La Basílica María Auxiliadora y San Carlos, una joya del turismo religioso

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Este templo católico es uno de los secretos mejor guardados y más deslumbrantes de la Ciudad de Buenos Aires. Ubicado en la Avenida Hipólito Yrigoyen 3999, en pleno corazón de Almagro, logra sorprender por un interior colmado de mística, color y detalles únicos que la diferencian de cualquier otra iglesia del país.
Historia y huellas de la identidad porteña
El templo actual se construyó entre los años 1900 y 1910 por la Orden Salesiana de Don Bosco, consagrándose el 24 de mayo de 1910. Reemplazó a una antigua capilla de 1872 debido al vertiginoso crecimiento demográfico de Almagro. Su construcción fue un esfuerzo comunitario enorme que enorgulleció a los vecinos contribuyentes en la obra. Este lugar de fe, de oración encierra y causa diferentes emociones, a través del tiempo.
La basílica custodia hitos históricos y culturales fascinantes:

El Papa Francisco: En este templo fue bautizado Jorge Mario Bergoglio el 25 de diciembre de 1936. El histórico Bautisterio es hoy un punto de parada obligatorio para viajeros de todo el mundo. En 2007, siendo Cardenal de la ciudad, Bergoglio bendijo el altar del beato Ceferino Namuncurá, quien también tomó su primera comunión aquí.
Carlos Gardel: El máximo ícono del tango estudió en los talleres salesianos linderos, integró el coro del templo de niño y solía cantar en sus ceremonias litúrgicas.

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Un eclecticismo arquitectónico de ensueño
Diseñada por el sacerdote y arquitecto italiano Ernesto Vespignani, la basílica es la obra de mayor envergadura salesiana en el país. Su arquitectura abraza un estilo ecléctico, logrando armonía pura al entrelazar estéticas históricas europeas.
El neorrománico lombardo domina la estructura general. Se percibe en el juego cromático de las columnas de 15 metros, alternando franjas de ladrillo a la vista y piedra.
El bizantino resplandece en los dorados de sus altares y en los minuciosos mosaicos que enmarcan las imágenes sagradas.
La cristalería barroca tiene su esplendor en las magníficas arañas colgantes, hechas con cristal de Murano importado especialmente de Venecia.
Se distingue el gótico, especialmente, en la elevada esbeltez de sus torres exteriores que rematan en un capitel a 64 metros de altura.
Cuando su iluminación es plena se aprecia el universo que conforma su espacio dividido de forma magistral en tres niveles independientes: la cripta inferior on 16 altares), el templo medio y el imponente templo superior, conectados por escalinatas de mármol con lámparas señoriales.
En lo alto de la cúpula, una impactante linterna sostiene una imagen de María Auxiliadora de 5 metros de alto, cuidando los cielos de Buenos Aires.

Un atractivo visual único en la Argentina
Mientras que templos icónicos de la Argentina como la Basílica de Luján o la Catedral de La Plata apuestan por la sobriedad vertical y mística del neogótico puro, María Auxiliadora de Almagro propone un viaje visual texturado y teatral.
Sus paredes son tamizadas por vitrales traídos de Turín que relucen en el sofisticado interior decorado con rojos intensos, ocres y dorados. El mayor impacto visual lo regala su imponente techo abovedado: una representación celestial pintada en un azul profundo salpicado por miles de estrellas brillantes y arabescos florales.
Para coronar la experiencia artística, el templo ostenta una acústica prodigiosa que hace vibrar las melodías de su histórico órgano de tubos, convirtiendo las visitas litúrgicas o guiadas en un verdadero deleite para los sentidos.
*Consultar su perfil en la red social Instagram para conocer el cronograma mensual de visitas guiadas libres y gratuitas -sin inscripción previa-.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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