La Cumbre: Un Refugio Serrano con Sabor Británico

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En las sierras cordobesas se encuentra La Cumbre, un pueblo que invita a disfrutar de la tranquilidad y la belleza de su arquitectura. Este rincón destaca por sus casonas de piedra, jardines centenarios y calles arboladas, que crean un entorno propicio para el caminante. La herencia anglo, presente en cada rincón, se hace evidente en un estilo que mezcla el espíritu serrano con un toque de nostalgia.

Durante las décadas de 1930 y 1940, familias inglesas y escocesas se establecieron en estas tierras, dejando un legado arquitectónico que aún perdura. Las casas de estilo inglés, con chimeneas de piedra y fachadas cubiertas de hiedra, son testigos de una época en la que el turismo comenzó a florecer. Este ambiente se complementa con la vida cotidiana de sus habitantes, quienes defienden con orgullo su estilo de vida, donde caminar y conversar son actividades habituales.

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Una de las opciones para hospedarse es Casa Ballantine, que ha renovado una tradicional posada de los años 40, ofreciendo tres casas independientes: Red House, Blue House y Yellow House. Este lugar mantiene el encanto original y a la vez incorpora las comodidades modernas, permitiendo a los visitantes disfrutar de una experiencia única en un ambiente que recuerda a otra época.

Sin embargo, La Cumbre no se limita a su casco urbano. Para los amantes de la naturaleza, Puesto El Quince ofrece cabalgatas y vistas panorámicas que se extienden hasta donde alcanza la vista. En este entorno, el silencio y la majestuosidad del paisaje serrano son protagonistas, brindando una experiencia de conexión con la naturaleza.

Otro atractivo de La Cumbre es El Sótano del Toboso, un local que ofrece una variedad de muebles y objetos con historia, gestionado por una familia que ha convertido el espacio en un punto de encuentro para decoradores y coleccionistas. Aquí, cada visita puede convertirse en una auténtica búsqueda del tesoro, donde los visitantes suelen irse con algo especial.

Desde 1951, Vogue ha sido parte del paisaje comercial local, ofreciendo tejidos de calidad y una atención al cliente que recuerda tiempos pasados. Esto permite a los turistas llevarse un recuerdo útil de su visita, todo mientras disfrutan de la hospitalidad que caracteriza a este pueblo.

En definitiva, La Cumbre es un lugar que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Con una mezcla de tradiciones serranas y huellas británicas, este destino invita a desacelerar y disfrutar de los pequeños rituales de la vida cotidiana, que hoy resultan tan relevantes como en el pasado.

Fuente: La Nación

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