En un inspirador relato de perseverancia y creatividad, Cindy Mora ha logrado construir su hogar utilizando bloques de plástico reciclado, una iniciativa que ha cautivado a muchos en su país y más allá.
Un sueño hecho realidad
La historia de Mora comenzó en 2018, cuando adquirió un terreno en Alajuelita, Costa Rica, tras ahorrar durante nueve años. A los 30 años, y siendo madre soltera de su hijo Fabrizio, tomó la decisión de construir una vivienda que no solo le proporcionara un hogar, sino que también fuera sostenible.
Desafíos financieros y apoyo comunitario
Ante las dificultades de acceder a financiamiento hipotecario en un contexto económico desigual, Mora adoptó un estilo de vida austero, especialmente después de convertirse en madre. Tras la compra del terreno, enfrentó el desafío de financiar la construcción de su casa. Para ello, recibió asistencia de varias organizaciones sin fines de lucro que le ayudaron a concretar su sueño de vivienda propia.
Innovación en la construcción
La empresa constructora Urbarium, en colaboración con Procter & Gamble (P&G), proporcionó recursos y mano de obra para la edificación. Gracias al proyecto de Hábitat para la Humanidad, se obtuvieron materiales ecológicos fabricados a partir de plástico reciclado, que fueron transformados en 850 bloques. Estos bloques, de dimensiones específicas, no solo son resistentes, sino que también ofrecen ventajas térmicas y acústicas significativas.
Una vivienda única y duradera
La casa de Mora, que mide 12 metros de largo por 6 de ancho, fue entregada completamente terminada el 26 de mayo. Según la propia Mora, los bloques de plástico mantienen una temperatura confortable en el interior, independientemente de las condiciones climáticas externas, y tienen una durabilidad estimada de 200 años. Además, las paredes son capaces de absorber sonidos, lo que mejora la calidad de vida en el hogar.
Reflexiones sobre su nuevo hogar
Mora comparte que, a pesar de las dificultades previas, ahora disfruta de un espacio que supera sus expectativas. «Es hasta mejor que una casa normal», afirma. La capacidad de dejar las paredes sin pintar y las propiedades aislantes de los bloques, que resisten fuego e inundaciones, son solo algunas de las ventajas que ha encontrado en su nueva vivienda.
Fuente: La Nación







