La relación entre Mirtha Legrand y Samuel “Chiche” Gelblung ha sido marcada por una serie de altibajos a lo largo de los años. En un episodio que se ha vuelto emblemático, Legrand expresó su descontento por la divulgación de una foto suya en traje de baño, publicada por el periodista en la revista Gente en 1981, mientras disfrutaba de un día de sol en Mar del Plata.
La imagen, que mostraba a Legrand vestida con un traje de baño negro y a su lado a su difunto esposo, Daniel Tinayre, fue motivo de gran controversia. A pesar de que la conductora afirmaba no haber visto la imagen, no dudó en señalar a Gelblung como el responsable de su difusión. «Es un gran periodista, pero también hizo cosas terribles. Conmigo se portó mal», comentó en 2024, recordando el momento con desagrado.
La Chiqui describió cómo se sentía al haber sido captada en una situación tan íntima. «Nos habíamos ido a una playa lejos justamente para estar tranquilos. Me dolió muchísimo», afirmó, subrayando que el periodista nunca se disculpó por el incidente.
Gelblung, por su parte, defendió la publicación en una entrevista, mencionando que la foto era fuerte, pero no por la edad de Legrand, sino porque ella se veía diferente. Reconoció que quizás debió haberlo pensado mejor, pero no consideró su acción como grave.
A lo largo de los años, ambos personajes de la televisión argentina han tenido varios enfrentamientos públicos, que han incluido comentarios irónicos y recriminaciones. En una entrega de premios Martín Fierro en 2005, Legrand hizo una observación sarcástica al presentar a Gelblung, y él le respondió con humor.
A pesar de las tensiones, en 2006 se dio un hecho inesperado: Gelblung fue invitado a la mesa de Legrand. Durante esa ocasión, intercambiaron palabras acaloradas, donde ella lo reprochó por las «fotos horrorosas» y él negó haber tenido un romance con su hija, Marcela Tinayre. La conversación culminó en un momento emotivo, donde ambos se mostraron más cercanos.
En sus últimas declaraciones, Gelblung reafirmó su amistad con Tinayre y se refirió a la anécdota del famoso «carajo, mie***» de Mirtha, señalando que, aunque al principio ella estuvo molesta, luego comprendió que le daba un toque humano a su imagen pública.
Fuente: La Nación







