
Aunque el poder adquisitivo del salario privado, medido en litros de nafta, perdió 17% por el conflicto con Irán, esta semana se cargó 30% más y hubo faltantes.
Si bien los despachos generales de nafta y gasoil mantuvieron una tendencia interanual a la baja en marzo, por los aumentos de precios cercanos al 20% en el mes que impulsaron la suba del crudo Brent, tras el anuncio de una nueva alza el 1 de abril se volvieron a ver colas en las estaciones de servicio de automovilistas ávidos por adelantarse a llenar el tanque.
Desde el gremio de estacioneros informaron al medio especializado Surtidores y a la Agencia Noticias Argentinas que los volúmenes comercializados ese fin de semana se ubicaron entre un 25 y un 30 por ciento por encima de los niveles normales, por lo que hubo demoras en el reabastecimiento desde las distribuidoras.
La tendencia volvió a repetirse el lunes, en la antesala de la entrada en vigor de los nuevos precios.
Ya el mes pasado, la comercialización de nafta y gasoil en las estaciones de servicio argentinas había registrado un retroceso.
Los despachos generales de nafta y gasoil mantuvieron una tendencia interanual a la baja, con aumentos de precios cercanos al 20% en el mes, impulsados por la suba del crudo.
Según un informe de ventas al público, en febrero de 2026 se despacharon un total de 1.299.600 m³, lo que representa una caída interanual del 1,67% en comparación con los 1.321.608 m³ registrados en el mismo periodo de 2025.
Incluso, se trató de las ventas previas a los aumentos consecutivos de marzo en todo el país.
Los aumentos sostenidos acumularon una suba superior al 500% desde el inicio de la gestión actual en diciembre de 2023.
Poder de compra del salario
El presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadin Algañaraz, tuiteó al respecto que «la capacidad de compra de nafta súper de un salario privado registrado cayó un 17% en el último mes».
Y que «entre junio de 2025 y febrero de 2026 la caída había sido del 12%».
Destacó que “a inicios de 2024, con el fuerte incremento del valor real de la nafta, la capacidad de compra cayó un 20%. Sin embargo, desde ese valor se recuperó hasta ubicarse un 13% por encima del valor inicial en el mes de junio de 2025”.
Puso de relieve en su análisis que “desde junio hasta febrero de 2026 la capacidad de compra cayó un 12%. En el último mes, por la guerra, la caída fue del 17%. En todo el periodo, la caída fue del 27%”.
Al establecer un parangón entre la capacidad de compra actual y la de noviembre de 2023, surge que cayó un 48 %.
Si se compara la capacidad de compra actual con la de marzo de 2018, se obtiene que hubo una baja del 18 %, debido principalmente a un menor nivel de ingresos.
Capacidad de compra de los salarios
La medición de la capacidad de compra de los salarios da resultados llamativos.
En 100 meses, los ingresos crecieron más de 7.500% en términos nominales, pero así y todo los argentinos perdieron poder de compra
En ocho años, los salarios formales crecieron más de 7.500%, pero los precios subieron 8.509%.
El desfasaje provocó una pérdida de poder de compra del 11,38%, que impacta directamente en el acceso a bienes básicos.
En septiembre de 2017, un trabajador registrado del sector privado cobraba en promedio $25.271 brutos (unos $20.974 netos).
Cien meses después, en diciembre de 2025, la remuneración bruta alcanzó $1.928.028 y la neta $1.600.263. Esto implica un aumento nominal del 7.529% en el período analizado.
Pero los bruscos cambios que hubo en ese lapso en los precios relativos, la estimación del poder de compra en especies, como si se hace contra la nafta, distorsionan aún más la estadística.
Los datos corresponden al sector privado formal, que suele tener mejores ingresos que los trabajadores informales o estatales, y se trata de cifras «sin estacionalidad», es decir, sin el impacto del aguinaldo de diciembre.
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