
El intendente Dante Velazquez asegura que la ciudad está frente a un “pivote estratégico” para agregar valor, atraer inversión y abrir competencia en bienes que hoy llegan caros o directamente no llegan.
—Intendente, ¿qué lectura hace del llamado a licitación de la Zona Franca?
—Lo tomo como un hecho de escala histórica para La Quiaca. Esto no es un anuncio decorativo: es la autorización formal para que el Ente haga el proceso, con pliegos, evaluación y adjudicación. Es decir, se pone en marcha un mecanismo institucional que puede transformar nuestra matriz económica, pasar de ser solo frontera a ser plataforma productiva y comercial.
—¿Por qué habla de “motor” y “pivote estratégico”?
—Porque una zona franca bien diseñada ordena un ecosistema: logística, depósitos, servicios, comercio, y también elaboración y valor agregado con destino exportador, como permite el régimen de Zonas Francas orientado a impulsar comercio e industria exportadora.
Y además, La Quiaca tiene un diferencial clave: está pensada con perfil minorista. No es menor. Hay normativa que habilita operaciones de venta al por menor de mercaderías de origen extranjero en la Zona Franca de La Quiaca, con reglas específicas y sector diferenciado, privilegiando primero a nuestro entramado comercial local.
—Cuando dice “minorista”, ¿qué significa en concreto para el vecino?
—Significa que una persona puede comprar dentro de un circuito autorizado, con condiciones. El reglamento preverá el esquema de venta por menor y hasta fijará una franquicia mensual (se mencionará un tope en dólares por mes en el régimen de venta minorista).
Traducido a la calle: más oferta, más competencia y precios más accesibles en rubros donde el bolsillo viene golpeado para el NOA argentino. Y también la posibilidad de incorporar productos que no se fabrican en Argentina o donde necesitamos competencia para equilibrar el mercado, siempre dentro de la ley y los controles.
—En el país se discute la reforma laboral; hay incertidumbre. ¿Cómo se conecta eso con esta noticia?
—Se conecta en lo esencial: estamos entrando en otra era, pero el trabajo tiene que seguir siendo el ordenador social. Si el marco laboral cambia, la obligación política es que cambie para crear oportunidades reales, no para precarizar.
La Quiaca no se queda mirando: si Argentina decide reconfigurar reglas, nosotros vamos a usar todas las herramientas disponibles para generar empleo, atraer capital privado, formalizar actividad y abrir nuevos canales de desarrollo.
—¿Qué tipo de desarrollo imagina alrededor de la Zona Franca?
—Un modelo mixto:
Comercio minorista con trazabilidad y control;
Servicios logísticos y de soporte;
Elaboración y agregado de valor para exportación, con pymes locales y encadenamientos regionales, porque la zona franca puede ser un hub.
Lo importante es el diseño: que no sea un “predio”, sino una estrategia de ciudad.
Pívot Internacional: La Quiaca cobra potencia geopolítica al estar en el centro del corredor perpendicular bioceánico.
—¿Qué mensaje le deja a los quiaqueños, a días del 119° aniversario de la ciudad (28 de febrero)?
—Que La Quiaca está para cosas grandes. Este aniversario nos encuentra con una expectativa que no es simbólica: es una oportunidad concreta. La autorización al Ente para avanzar con la licitación abre un horizonte de inversión y nos obliga a estar a la altura: gestión seria, articulación con provincia y nación, y una agenda local enfocada en resultados.
Si vamos a apostar a la transformación, lo vamos a hacer con todas las herramientas posibles y con un objetivo claro: trabajo, producción y dignidad para nuestra gente.
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