Los argentinos son los que más usan billeteras digitales para hacer compras en la región

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Los argentinos encabezan la región en la adopción y el uso recurrente de medios de pagos digitales, y el país es, junto con Perú, el de mayor adopción de billeteras digitales en América Latina: a fines del año pasado, un tercio del volumen transaccionado en puntos de venta (comercios físicos) y el 39% de los montos operados en comercio electrónico se canalizan a través de estas herramientas.

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Estas son algunas de las conclusiones del informe Global Payments Report 2026, elaborado por la firma Global Payments, que analiza los hábitos de consumo en 42 países. Y allí, se destaca que los argentinos continuarán encabezando la adopción de estos medios de pago digitales, en desmedro del efectivo.

La tendencia forma parte de un “cambio dramático” en los hábitos de compra y pagos en el país, marcado por la incorporación de elementos como los códigos QR, la herramienta Transferencias 3.0 creada por el Banco Central, el crecimiento del comercio electrónico y el impulso generado por la pandemia, que aceleró el distanciamiento de las personas por el efectivo.

La incorporación del QR para pagos aceleró la adopción de medios electrónicos

Según el Global Payments Report 2026, el país encabeza el grupo de países “entre los que lideran la transición hacia pagos móviles”, en una tendencia que se mantendrá en los próximos años. De acuerdo con estas cifras, un tercio de los montos que se transaccionan en pagos en tiendas físicas ya corresponde a billeteras digitales, mientras que el 10% se canaliza con pagos ‘cuenta a cuenta’ (account to account), que comprende a las transferencias directas entre cuentas bancarias (CBU) o virtuales (CVU) vía alias u otros mecanismos. De hecho, según datos del BCRA, ya hay en el país más transferencias entre cuentas virtuales (CVU) que entre bancarias tradicionales.

De acuerdo con Global Payments, ambos representarán el 41% y el 16% de los montos totales transaccionados en comercios físicos, respectivamente, en 2030. Es decir, el conjunto de las “aplicaciones de pago” serán más del 58% del monto de pagos en tiendas en el país.

El usuario hoy tiene poca lealtad a la marca a la hora de pagar. Va por el que le ofrezca mejores condiciones financieras. Tiene costumbre, pero la traiciona a medida que le cambien las condiciones. Hoy tiene lealtad hacia su propia conveniencia y las marcas deben invertir para la necesidad de su propio usuario. La captación está mucho más sencilla, porque cualquiera se baja la app al teléfono, pero la retención es mucho más difícil”, explicó Juan Pablo D’Antiochia, gerente general de Worldpay Latinoamérica.

Pagos con QR en una cadena de comidas rápidas

Lógicamente, el uso de billeteras digitales es mayor en el entorno online. Según el informe, el 39% de los montos operados en pagos a través de comercio electrónico se completan en el país a través de una de estas plataformas (Mercado Pago, Modo, Naranja X, Personal Pay, entre otras). La expectativa es que alcance el 48% del valor transaccionado en comercio electrónico en 2030.

Sumado al uso de las cuenta a cuenta’, las “aplicaciones de pago” proyectan representar el 70% de los montos transaccionados en comercio electrónico.

Otro dato significativo en el país tiene que ver con la casi omnipresencia de los códigos QR para pagos en el país. Se trata de una herramienta que comenzó a aplicarse para este fin en el sudeste asiático, y que Mercado Pago lanzó localmente en 2018. Inicialmente desplegado en formato físico, ahora también se emplea en lectores de terminales POS, teléfonos y hasta como herramienta para el pago de transporte: según Global Payments, el 84% de los argentinos usa este elemento para pagar con sus teléfonos celulares, la mayor tasa de uso en América Latina.

“El mercado de pagos se mueve hacia las preferencias del consumidor. La conveniencia empieza a pesar en las decisiones de compra”, explicó D’Antiochia, al describir los hábitos de pagos entre los argentinos.

Al mismo tiempo, una tendencia que se observa en el informe es el retroceso en el uso del efectivo: representa el 17% del monto total de pagos en tiendas físicas, y se espera que en 2030 caiga al 9%. “Es improbable que este sea un país sin efectivo, pero el uso es cada vez menor. Es falso que es el medio más barato para el comercio, es más fácil de robar, demanda muchos gastos en transporte de caudales y otros inconvenientes”, dijo D’Antiochia.

Según el ejecutivo, en el último tiempo hubo un factor clave que terminó por desbarrancar al efectivo: las propinas. “Eran el último gran bastión del efectivo y ahora cada vez más se acepta el alias. Y también ves los códigos QR en sectores que eran habitualmente informales, como la venta ambulante o las ferias”, completó D’Antiochia.

La Nación

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