En un reciente episodio de su popular podcast, la experta en desarrollo personal Mel Robbins abordó un tema que resuena en la vida de muchos adultos: la complejidad de las amistades y la presión de mantener múltiples relaciones. Con un enfoque en la gestión emocional, Robbins destacó que la clave para mejorar estas dinámicas no está en cambiar a los demás, sino en transformar la perspectiva del individuo.
Robbins dejó en claro: “No todo el mundo está destinado a ser tu amigo”. Añadió que las reglas de la amistad cambian significativamente al llegar a la adultez, especialmente a los veinte años. Para que una amistad prospere, según la experta, es esencial que se alineen tres factores: la proximidad, la energía compartida y los valores o intereses comunes. Como ella misma expresó, «Puedes tener una relación fantástica con alguien, y si decides dejar de beber, esa energía se rompe».
Robbins también aconsejó a sus oyentes a enfocarse en quienes están cerca físicamente y a hacer un esfuerzo consciente para elegir a las personas que componen su círculo cercano.
En otro episodio, Robbins analizó la relación de las personas con sus padres, señalando que a medida que las personas envejecen, tienden a consolidar sus personalidades. “La mayor cantidad de gente, más vieja, se vuelve más rígida”, afirmó. Esta observación es crucial para aquellos que mantienen expectativas de cambio sobre sus padres, a menudo ignorando que la voluntad de mejora puede no estar presente en la generación anterior.
Robbins destacó que, en muchos casos, los problemas familiares han estado presentes durante mucho tiempo y que “no están cambiando”. Para ayudar a gestionar estos sentimientos, recomendó un ejercicio de perspectiva compasiva hacia el pasado de los padres, sugiriendo que los hijos deben reconocer que sus padres dieron lo mejor de sí según su experiencia de vida.
A pesar de que el cambio en los demás no está garantizado, Robbins mencionó que la dinámica de las relaciones puede ser flexible y depende del comportamiento individual. “Cuando operás sabiendo que la persona no va a cambiar, y decidís alterar el modo de vinculación, a menudo la relación mejora”, concluyó la especialista, compartiendo su experiencia tanto personal como profesional.
Fuente: La Nación







