Mujeres en el cooperativismo agropecuario: más participación y liderazgo para fortalecer al sector

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La participación de las mujeres viene ganando espacios dentro de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Ltda. (CONINAGRO). En los últimos meses, la entidad impulsó jornadas de capacitación y encuentros destinados a fortalecer el liderazgo femenino y generar redes entre productoras y dirigentes de distintas regiones del país. Para quienes forman parte de este proceso, el desafío no pasa solamente por aumentar la cantidad de mujeres en determinados cargos, sino por generar condiciones para que puedan construir trayectorias dirigenciales dentro del movimiento cooperativo.

El 17 de julio se realizó en Buenos Aires una nueva Jornada de Mujeres de CONINAGRO, bajo el lema «Liderazgo Cooperativo en Clave Femenina», con capacitaciones a cargo de la Fundación NODOS y la participación de referentes cooperativistas de distintos puntos del país. En representación de Mendoza participaron Cecilia Binolfi, de la Cooperativa La Dormida; Alicia Galante, de la Cooperativa Giagnoni; Adriana Pepa, de la Cooperativa Agrícola Beltrán, y Amalia Manresa, de la Cooperativa Moluches.

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La actividad contó con la presencia del presidente de CONINAGRO, Lucas Magnano, el secretario Mario Raiteri y las consejeras Laura Llopi y Patricia Luke, entre otros integrantes de la entidad. En la apertura, Magnano destacó la importancia de participar y aportar al fortalecimiento de las instituciones.

En diálogo con ANSOL, Laura Llopi, consejera de la Confederación, destacó que los cambios en las últimas dos décadas son visibles, aunque todavía queda camino por recorrer. «Las mujeres siempre estuvieron en el campo y en las cooperativas, muchas veces sosteniendo en silencio, pero hoy tienen cada vez más presencia en los espacios donde se toman decisiones. Y eso es fundamental: no alcanza con reconocer el trabajo de las mujeres, también tenemos que generar las condiciones para que puedan participar, opinar y conducir», señaló.

Según Llopi, ese proceso «se ve claramente» en CONINAGRO, donde actualmente hay mujeres ocupando lugares de representación y liderazgo y se generaron espacios específicos para capacitarse, encontrarse e intercambiar experiencias. «La propia entidad viene destacando que cada vez son más las mujeres que se animan a asumir roles dirigenciales y que esa participación ayuda a romper estereotipos», afirmó.

La consejera sostuvo que una mayor presencia femenina no implica desplazar a otros actores, sino ampliar las perspectivas dentro de las instituciones. «Para mí, que haya más mujeres en el cooperativismo no significa desplazar a nadie, sino ampliar las miradas. Una institución se fortalece cuando incorpora distintas experiencias, realidades y formas de entender y resolver distintas situaciones», explicó.

En ese sentido, destacó el vínculo entre las mujeres y las comunidades donde se desarrolla la actividad agropecuaria: «Las mujeres aportamos una mirada muy vinculada al territorio, a la familia y también, por supuesto, a la producción y a la gestión».

El desafío de llegar a los espacios de decisión

Uno de los puntos pendientes para Llopi es la composición de los máximos espacios de conducción de CONINAGRO. «Es una cuenta pendiente, pero también creo que hay que mirar el tema con una perspectiva más amplia», sostuvo al referirse a que el Comité Ejecutivo de la entidad está integrado actualmente por varones.

«No se trata solamente de que haya una mujer ocupando un determinado cargo para cumplir con una representación, sino de que las mujeres tengamos las mismas oportunidades de construir una trayectoria dentro del cooperativismo y, si queremos y estamos preparadas, podamos llegar también a los máximos espacios de decisión», planteó Llopi.

La consejera señaló que actualmente la Confederación cuenta con mujeres en su Consejo de Administración, entre ellas Patricia Luke, consejera titular en representación de Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), y ella misma, en representación de Avalian. Sin embargo, consideró que la composición íntegramente masculina del Comité Ejecutivo, a 70 años de la creación de la entidad, muestra que «todavía tenemos un camino por recorrer».

Para Llopi, ese proceso debe comenzar en las propias cooperativas y federaciones que integran la Confederación. «CONINAGRO se construye a partir de sus entidades de base: son las federaciones las que dan legitimidad a quienes llegan como consejeros. Entonces, para que haya más mujeres en los espacios nacionales de decisión, necesitamos que cada vez más mujeres tengan participación y representación desde sus propias cooperativas», explicó.

La propia trayectoria de Llopi es un ejemplo de ese recorrido. «Yo vengo de participar varios años en la Comisión Asesora Regional de CONINAGRO Santa Fe. Mi cooperativa, Unión y Fuerza de Santa Isabel, me dio la participación y también tuve apoyo de la Federación», contó.

Y marcó una diferencia respecto de la idea de ocupar espacios exclusivamente por una cuestión de género: «No queremos que nos abran una puerta solamente porque somos mujeres. Queremos que la puerta esté abierta, que podamos prepararnos, demostrar nuestras capacidades y tener las mismas posibilidades de atravesarla».

«Después, si una mujer llega a la presidencia o a un lugar del Comité Ejecutivo, será porque las propias instituciones y sus representantes entendieron que es la persona indicada para ese momento. Pero para que eso pueda suceder, primero tenemos que garantizar que haya mujeres participando, formándose y animándose a ocupar espacios de liderazgo», agregó.

Una experiencia desde la Cooperativa Vitivinícola La Dormida

Otra de las participantes de la jornada fue Cecilia Binolfi, presidenta de la Cooperativa Vitivinícola La Dormida Limitada, de Santa Rosa, Mendoza. Es la primera mujer en ocupar la presidencia de la entidad, después de haber integrado durante años sus órganos sociales, primero en la Sindicatura y luego en el Consejo Directivo.

Binolfi aseguró que nunca vivió su participación desde una división entre hombres y mujeres. «Si bien es real que es un mundo donde la mayoría de los participantes son varones, no siento esta tajante diferencia como una limitante. Desde la diferencia de género también puedo expresar mis ideas, ejecutar trabajos con mucha libertad e independencia, siempre con otra mirada. Por eso digo desde la diferencia, en complementariedad con el hombre», explicó a ANSOL.

Asumir la presidencia significó, según relató, un desafío que excedía el hecho de ser la primera mujer en ese cargo. «La cooperativa, a mi entender, estaba muy cerrada en su funcionamiento y en particular había poca apertura hacia la comunidad», señaló.

Su primera tarea fue establecer vínculos con las autoridades locales y abrir la cooperativa hacia la comunidad de Santa Rosa. «Esta apertura significó dar a conocer nuestro trabajo, nuestra visión hacia la gestión cooperativa, visitar productores, responder sus demandas, estar muy atenta a ellos y sus necesidades», contó Binolfi.

La entidad también comenzó a recibir visitas de escuelas y delegaciones, realizó pasantías de estudiantes de enología, participó en charlas y jornadas escolares cooperativas y acompañó eventos locales. Para Binolfi, ese proceso tuvo también un efecto productivo concreto: «Con el tiempo, el resultado de este trabajo se vio reflejado al momento de la vendimia, en la que la cooperativa duplicó en quintales su molienda anual».

La presidenta de La Dormida remarcó, además, que ese proceso fue colectivo: «Siempre sentí el apoyo de mis pares, sin ellos no hubiera sido posible llevarlo adelante. La secretaria de la cooperativa hoy es también una mujer, incondicional en su acompañamiento. Todo el trabajo fue en equipo; equipo al que hay que liderar, permitir que decida, para finalmente ejecutar».

Mujeres, integración y federalización

La experiencia de Binolfi también se extiende a los distintos niveles de integración cooperativa. La Cooperativa La Dormida forma parte de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI), donde actualmente integra la Comisión Directiva como secretaria junto con otras dos mujeres.

A su vez, integra junto a otras 28 cooperativas vitivinícolas la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentina Limitada (FeCoVitA). Allí, el directorio está compuesto por un representante de cada cooperativa: 24 hombres y cinco mujeres. Binolfi ocupa actualmente la Sindicatura como titular.

FECOVITA forma parte de CONINAGRO, una estructura de integración que, para Binolfi, resulta especialmente importante frente a la situación que atraviesa actualmente el sector vitivinícola. «Nuestro sector atraviesa hoy una delicada situación, por lo que la integración es un pilar fundamental para lograr la puesta en marcha de determinadas políticas públicas que apoyen a los productores, a la elaboración y comercialización de sus productos primarios», explicó.

En esa línea, destacó que las gestiones conjuntas permiten impulsar políticas que no se limitan a la producción: «logran que se sancionen leyes que sustenten las distintas economías regionales, defendiendo no solo derechos productivos, sino mejorando la calidad de vida en cada región del país, a través de mejoras en la conectividad vial, las telecomunicaciones, la escolaridad rural, el arraigo, el uso de nuevas tecnologías de producción», señaló.

Para Binolfi, «el trabajo asociativo» constituye así «un gran aporte a la federalización de la agricultura», aunque planteó una expectativa para los próximos años: «Anhelo que como parte de este movimiento hubiera más líderes mujeres, asumiendo un mayor compromiso con el hacer cooperativo».

En tanto, Llopi consideró que el objetivo hacia adelante debe ser que la participación femenina deje de ser una excepción. «El desafío para los próximos años es que la participación de las mujeres deje de ser vista como algo excepcional y pase a ser algo natural dentro del cooperativismo. Que podamos estar en las mesas de decisión porque somos parte del sector, porque tenemos capacidad y porque nuestra participación hace más fuertes a las cooperativas y a todo el movimiento», concluyó.

Además, el 25 de julio CONINAGRO recibió en su sede a la Comisión de Mujeres Agropecuarias de la Organización Argentina de Mujeres Empresarias (OAME), en un encuentro que contó con la participación de Magnano, Raiteri y los consejeros Diego Brauer y Llopi. La reunión tuvo como objetivo fortalecer el liderazgo femenino, promover el cooperativismo y generar espacios de intercambio entre distintos actores de la cadena agroindustrial.

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