La nueva secretaria de Gestión Educativa de Salta, María de los Desamparados Talens, asumió en un escenario complejo, marcado por el escándalo de la denominada «escuela fantasma» y las presuntas irregularidades en la generación de cargos docentes vinculados con el Núcleo Educativo 7160. Sin embargo, por ahora prefiere mantener distancia de la polémica y esperar que avance la investigación judicial. En una entrevista con Radio Salta AM 840, la funcionaria también anticipó que el Ministerio de Educación trabaja en un relevamiento de la matrícula de los establecimientos de toda la provincia, en un contexto de descenso de la natalidad que plantea nuevos desafíos para el sistema educativo. Advirtió que no se pueden tomar decisiones apresuradas sobre eventuales cierres o modificaciones en las escuelas, especialmente en las zonas rurales, donde las distancias y las condiciones de acceso pueden determinar el derecho efectivo de los chicos a recibir educación.
-Usted asumió la Secretaría de Gestión Educativa en un momento complejo, después de la salida de Alejandro William Becker y en medio del escándalo por la escuela fantasma y los supuestos cargos docentes. ¿Qué encontró?
-Lo primero que hay que recordar es que esta denominada escuela fantasma y toda la situación vinculada con ella están totalmente judicializadas. Hasta que la Justicia no resuelva las situaciones planteadas de un lado y del otro, quisiera mantener resguardo sobre lo que está ocurriendo. Me parece que es lo que corresponde: dejar que el Poder Judicial se expida en los tiempos que necesita para resolver este tema. Si hoy avanzara sobre esa situación, estaría prejuzgando o interviniendo de una manera casi como en paracaídas, que no es mi estilo. Por eso voy a mantenerme respetuosa y a la espera.
-¿Eso significa que no habrá una evaluación de la Secretaría sobre lo ocurrido en el Núcleo 7160?
-En lo que respecta a la situación judicializada, voy a esperar el pronunciamiento de la Justicia. No sería prudente avanzar sobre cuestiones que están siendo investigadas. Estamos trabajando con los equipos en reuniones técnicas y marcando un camino de gestión. Hay que ser respetuosos de las instancias que corresponden.
–Hay un problema subyacente que es la caída de la matrícula y los cambios que aparecen en el sistema. Hay establecimientos, especialmente en el interior, que tienen cada vez menos alumnos. ¿Cómo se está abordando esto?
-La natalidad viene descendiendo. Ese es un hecho y es una realidad. Nuestros jóvenes, sobre todo aquellos que son responsables, cada vez desean tener menos hijos. También tenemos el fenómeno de jóvenes que directamente no quieren tenerlos, por lo que implica la responsabilidad de crianza. Lo primero que hay que analizar es la realidad de cada zona. Salta capital tiene una situación distinta de la que pueden presentar localidades del interior. Hay lugares donde, por las características geográficas, trasladar una escuela un kilómetro más o un kilómetro menos puede no tener demasiadas consecuencias. Pero hay otros en los que esa misma distancia puede afectar seriamente a los pocos chicos que concurren. No se puede hacer un análisis general. Hay que tomar escuela por escuela y observar la realidad socioeconómica y geográfica de cada lugar. Si hablamos de localidades rurales desfavorables, no podemos modificar o cerrar establecimientos arbitrariamente.
-¿Está en estudio entonces la posibilidad de cerrar escuelas que tienen muy pocos alumnos?
-Tenemos que actuar con cautela. No puedo modificar, cerrar o abrir una escuela si antes no tengo un estudio muy serio de esa realidad. Hay que mirar especialmente lo que sucede en las zonas rurales, donde este fenómeno puede tener mayor impacto. Si una escuela tiene un solo alumno, ese alumno tiene exactamente el mismo derecho que cincuenta estudiantes de otro establecimiento. Tenemos la suerte de que el año escolar está terminando y eso nos va a dar tiempo para analizar cuál es la verdadera necesidad de cada comunidad. La política del Estado no se puede hacer de manera individual.
-¿Ya tienen identificadas las escuelas con mayores dificultades por la disminución de la matrícula?
-Estamos trabajando en eso como prioridad. A los directores se les está solicitando información sobre la situación de los alumnos y la cantidad de matrícula, pero también estamos atravesando el cierre del ciclo lectivo, con exámenes de recuperación en algunos niveles y las actividades propias de esta etapa en otros.
-¿Qué criterios deberían prevalecer a la hora de decidir sobre la continuidad de una escuela rural?
-Tenemos que tener en claro que la educación es un derecho. Muchas veces, la escuela también representa contención para chicos que, si no están allí, terminan sin oportunidades. La escuela tiene que ofrecerles esas posibilidades y trabajar junto con las familias. No podemos tomar decisiones solamente desde un escritorio, sin conocer la vida de las comunidades.
-Otro fenómeno que preocupa es la judicialización de conflictos escolares. ¿Está ocurriendo esto en escuelas salteñas?
-Totalmente. Antes de llegar a una judicialización, muchas veces hay un entredicho entre una maestra y los padres, una observación que se hace y que no es compartida por la familia. Inmediatamente aparece una gran movilización, llamados a la prensa, cartas documento. Es un hecho que tenemos que reconocer, pero también hay una realidad: muchos docentes convocan a los padres y estos solamente asisten cuando aparece un problema, porque entienden que la escuela se va a ocupar y lo va a solucionar. Yo les pediría a todos los sectores que trabajemos juntos. Escuela y familia son fundamentales.
-¿Considera que esta situación termina debilitando la autoridad del docente dentro del aula?
-Es una cuestión que tenemos que trabajar. Hay que entender que la educación es una tarea compartida y que no podemos dejar solos a los docentes frente a todas las situaciones que se presentan. Necesitamos que las familias acompañen y que exista un trabajo conjunto. Los chicos son el reflejo de la sociedad en la que viven, y tenemos que hacernos cargo de esa realidad.
-En ese contexto también se conocieron situaciones de violencia en establecimientos como el Hogar Escuela. ¿Qué evaluación hacen desde la Secretaría?
-Hay situaciones particulares que fueron judicializadas. Incluso hay chicos que fueron derivados a la escuela Roca o a otros establecimientos donde se piensa en la contención del niño. Yo siempre digo lo mismo: cuando tratamos con niños, ya sea víctimas o victimarios, estamos hablando de chicos. Van a crecer un día y lo que menos quiero es estigmatizar a nadie.
Eso no significa dejar de proteger a quien está siendo víctima. Hay que cuidarlo, protegerlo y, en el caso de quienes cometieron hechos de violencia, reencaminarlos, educarlos y darles herramientas para modificar esas conductas.
Tampoco podemos afirmar que la violencia esté generalizada en las escuelas. Decir eso sería demasiado. Las escuelas son el reflejo de la sociedad y los chicos son el reflejo del mundo que nosotros les damos.
-En cuanto al vínculo con los gremios docentes, ¿tuvo oportunidad de reunirse con las organizaciones sindicales desde que asumió?
-Todavía no, pero no me cabe duda de que lo voy a hacer. En estos momentos hay algunas conciliaciones obligatorias por distintas temáticas. Cuando esta espuma baje un poco, creo que será un paso importante y necesario reunirme con todo el sector sindical.
Son quienes llevan adelante la defensa de los derechos laborales de quienes imparten la educación de los alumnos. El derecho que tienen a defender a sus afiliados también hay que reconocerlo.
Hasta ahora hemos mantenido fundamentalmente reuniones técnicas con los distintos equipos. Estamos marcando un camino y avanzando, y por supuesto que después vendrán las reuniones con ellos. Serán bienvenidas.
-¿Cómo se prepara la Secretaría para el cierre del ciclo lectivo y el comienzo del próximo año?
-Las cuestiones paritarias no se manejan desde la Secretaría de Gestión Educativa, sino a nivel ministerial, con los gremios y las áreas de Economía y Recursos Humanos. Las decisiones que se tomen en ese ámbito deben ser respetadas, porque para eso las partes acuerdan.
En cuanto a nuestra tarea, estamos trabajando con los equipos de todos los niveles. El objetivo es que podamos avanzar de manera conjunta. La primera y fundamental meta para el próximo año es el trabajo en equipo. Si cada uno trabaja desde una isla, nunca vamos a lograr los resultados que buscamos. La mirada tiene que estar puesta fundamentalmente en el alumno.







