Representantes del ámbito académico, productivo y estatal debatieron sobre seguridad alimentaria, innovación, sostenibilidad y políticas públicas que garanticen el acceso a los alimentos.
En el Día Mundial de la Alimentación y a partir de una invitación del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, el ministro de la Producción y Ambiente de Formosa, el licenciado Lucas Rodríguez, llevó la experiencia del PAIPPA al 2° Congreso Internacional de Alimentos que se realizó el pasado viernes 16 en el edificio “José Hernández” de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa).
El encuentro apuntó a fortalecer los vínculos entre la Universidad, el Estado y el sector productivo para impulsar sistemas agroalimentarios más inclusivos, saludables y sostenibles. También buscó promover los avances científicos, técnicos y tecnológicos vinculados con la inocuidad, la calidad y la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud y la innovación.
La agenda contempló, además, la puesta en común de experiencias, investigaciones y políticas públicas orientadas al agregado de valor, la industrialización, el abastecimiento y el acceso a la alimentación.
En ese marco, el ministro Rodríguez expuso que “frente a un sistema global que reduce el alimento a una mera especulación financiera y a modelos que priorizan exclusivamente la agricultura de exportación sin rostro humano, desde Formosa demostramos a nivel nacional que otra matriz productiva es posible: una economía regional sustentable con productores adentro”.
Subrayó que “a tres décadas de su creación, el PAIPPA nos marca el camino”, puesto que “entendemos que la tierra no persigue un fin especulativo, sino que cumple una función social. Con esa convicción, demostramos que ningún formoseño es inviable”.
Planteó que “para que este arraigo sea real, un Estado planificador debe acompañar” y, a modo de ejemplo, resaltó que en la provincia, “gracias al acceso a la educación, la salud, la vivienda y a obras de infraestructura estratégicas —como el manejo hídrico de la Ruta 28, la conectividad vial, energética y fibra óptica—, logramos retener al 60% de nuestra población en el interior provincial, frenando el éxodo rural”.
Además, hizo notar que a través de esta revolucionaria política pública, lanzada por el gobernador Gildo Insfrán el 15 de septiembre de 1996 en General Belgrano, “transformamos el esfuerzo de los productores en rentabilidad concreta”, dejando atrás la dependencia histórica del monocultivo algodonero merced a la diversificación productiva.
Del mismo modo, agregó que los remates feria financiados por el Gobierno provincial son una herramienta para fortalecer la comercialización de la hacienda. Dicho sistema permite que los productores reciban el 100% del valor de sus animales, al reducir la intermediación y evitar prácticas especulativas que puedan afectar sus ingresos.
Enfatizó que “todo este círculo virtuoso se consolida en las zonas urbanas con el Plan Alimentario Nutrir”, el cual permite adquirir alimentos frescos directamente a los productores y destinarlos a familias que requieren acompañamiento social. “Mediante compras públicas estratégicas, el Estado paga precios justos en la tranquera (de las chacras) para asistir con alimentos frescos y de alto valor biológico a 18.500 familias vulnerables en nuestra ciudad capital”, acentuó el titular del MPyA.
“La justicia social y la equidad territorial no son conceptos abstractos –reafirmó-. Se practican asegurando el trabajo del productor paippero y garantizando la comida en la mesa de quienes más lo necesitan. Esa es la soberanía alimentaria en la práctica, un modelo de desarrollo humano integral que se gesta en Formosa y mira a toda la Argentina”, finalizó.







