San Cayetano | De los Hogares de Cristo a las cooperativas: trabajo y producción como herramientas de reinserción

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En vísperas de la celebración de San Cayetano, patrono del trabajo, cooperativas, mutuales, empresas y organizaciones vinculadas al mundo laboral se reunieron este jueves 6 de agosto en Ciudad Papa Francisco, La Matanza, para participar de un encuentro de reflexión sobre el trabajo, sus transformaciones y los desafíos que atraviesan las experiencias productivas asociativas.

La jornada se desarrolló en el Polideportivo San José y fue organizada conjuntamente por Cáritas Argentina y las cooperativas del Hogar de Cristo, El Pan Nuestro de Cada Día y La Textil San Cayetano. El encuentro buscó generar un espacio de intercambio entre distintas experiencias que, desde ámbitos diversos, trabajan alrededor de una misma preocupación: cómo generar oportunidades laborales y productivas que pongan en el centro a las personas y sus comunidades.

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La convocatoria reunió a cooperativas y mutuales de Santiago del Estero, Córdoba, Salta, Reconquista, el Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, además de integrantes de la Red Ecosol de Cáritas Argentina, con participación de las diócesis de Lomas de Zamora y Quilmes.

También participaron representantes de Molino Cañuelas, Banco Credicoop, PwC, Banco de Alimentos, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y Alimentos Cooperativos, entre otras organizaciones y empresas vinculadas con el trabajo, la producción y la economía social.

Pensar el trabajo desde las experiencias concretas

Uno de los objetivos centrales fue generar un espacio donde las organizaciones pudieran compartir las dificultades que atraviesan y pensar alternativas desde sus propias experiencias.Para Facundo Mercogliano, presidente de la cooperativa El Pan Nuestro de Cada Día, el valor de estos encuentros está precisamente en la posibilidad de discutir los problemas cotidianos desde la experiencia concreta de quienes trabajan y producen.

Hogares de Cristo - San Cayetano

«La importancia de estos encuentros se da porque nos ayudan a pensar, a charlar sobre los problemas y temas que nos están pasando en este momento, como así también los conflictos que tenemos y cosas que no podemos destrabar«, explicó Mercogliano a ANSOL.

En ese sentido, destacó que llevar las distintas problemáticas a una mesa común permite abordarlas «sin tecnicismos» y desde la realidad cotidiana de las organizaciones. «Eso hace que las charlas sean muy ricas, porque se hablan los temas con las entrañas. Eso hace que nos escuchemos a nosotros mismos«, señaló.

La propuesta, además, apunta a sostener la articulación más allá del encuentro de esta semana. Según adelantó Mercogliano, las organizaciones ya trabajan en nuevas actividades para el próximo año, con una agenda que podría incluir encuentros específicamente orientados a la producción y la comercialización.

«Vamos a seguir con otros encuentros, ya estamos pensando encuentros para el año que viene, por ejemplo, uno más productivo entre muchas cooperativas para conocernos e intercambiar ideas y relaciones comerciales», sostuvo. La idea es que las entidades puedan concurrir con sus catálogos, presentar sus productos y generar reuniones entre cooperativas.

El trabajo como herramienta de inclusión

El caso de El Pan Nuestro de Cada Día tiene además una particularidad: se trata de una cooperativa integrada por personas que atraviesan o atravesaron situaciones de consumo problemático de sustancias y que transitan distintas etapas de tratamiento, reinserción social y reconstrucción de sus vínculos familiares.

«Somos una cooperativa donde todos tuvimos problemas con el consumo problemático de sustancias, todos queremos progresar y salir adelante«, explicó Mercogliano. Algunos integrantes se encuentran en la última etapa del tratamiento y otros todavía permanecen en el hogar.

En ese contexto, el trabajo ocupa un lugar central en el proceso de recuperación y reinserción. «Nuestra prioridad es el trabajo por sobre los costos«, afirmó el presidente de la cooperativa, aunque remarcó que también buscan competir y construir relaciones comerciales sostenibles.

La intención es fortalecer vínculos con otras organizaciones que compartan una concepción similar sobre el trabajo y la producción. «Queremos relacionarnos con otras cooperativas para conseguir cosas pero que tengan el mismo concepto que nosotros, el de valorar el trabajo«, explicó.

En esa búsqueda, aparece también la posibilidad de construir circuitos de comercialización dentro del propio movimiento cooperativo. «Preferimos comprarnos entre nosotros antes que lo importado, por más que salga más barato«, planteó Mercogliano.

Cooperativas sociales: de las experiencias comunitarias a la producción

Otro de los ejes destacados durante la jornada fue el desarrollo de las denominadas cooperativas sociales, particularmente aquellas vinculadas con los procesos de acompañamiento de los Hogares de Cristo y distintas comunidades parroquiales.

Para Gustavo Sosa, director del Centro de Estudios de Economía Social de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (CEES-UNTREF), el encuentro permitió observar la evolución de estas experiencias y su incorporación progresiva al movimiento cooperativo.

«Este encuentro me pareció muy interesante, fueron varias cooperativas invitadas y referentes, como así también gente joven vinculada a las cooperativas de Hogares de Cristo o parroquias», señaló Sosa a ANSOL.

San Cayetano: Gustavo Sosa

El especialista destacó particularmente el recorrido de las organizaciones surgidas desde ámbitos comunitarios y religiosos que posteriormente avanzaron hacia la conformación de cooperativas productivas. «Es interesante marcar cómo las cooperativas de los hogares, que dieron origen a las cooperativas sociales que reconocen a personas en contexto de encierro o consumos problemáticos», explicó.

Sosa recordó que la Resolución 1/2019 reconoció a estas experiencias como de interés cooperativo y tomó como referencia tres entidades: AUPA, de la Ciudad de Buenos Aires; la cooperativa de Gualeguaychú y la experiencia de Ciudad Evita. «Ver esa evolución del proceso, de una mirada comunitaria a través de las parroquias y curas, y que eso luego lleve a conformar una cooperativa llevó a la integración de muchos chicos y chicas, y también hacia una organización productiva«, sostuvo.

Para el director del CEES-UNTREF, esa transformación representa un aporte novedoso al cooperativismo argentino. «Estos encuentros muestran un sector bastante nuevo en nuestra tradición, y el encuentro fue un intercambio para seguir profundizando las miradas cooperativas«, afirmó.

En esa línea, remarcó que las experiencias vinculadas con los Hogares de Cristo ya no pueden ser pensadas solamente desde su dimensión asistencial o comunitaria. «Ya no se trata de encuentros entre centros barriales. Fue un encuentro entre cooperativas productivas», destacó.

Y agregó: «Esto le suma de una manera muy interesante al movimiento cooperativo argentino. Porque acá es donde se están atendiendo necesidades básicas».

Trabajo, producción y comunidad

Además de Sosa, los espacios de reflexión estuvieron a cargo de monseñor Eduardo García, Ignacio Vila, Enrique Martínez, Guillermo Moreno, Mirta Maletta y Sebastián Sibilla, quienes abordaron diferentes dimensiones del trabajo y la organización productiva: su importancia dentro de la Iglesia, el vínculo con el mundo empresarial, el presente y futuro de las cooperativas, la producción y comercialización y los desafíos organizativos del sector.

La jornada se desarrolló en la antesala del 7 de agosto, Día de San Cayetano, una fecha que cada año concentra las demandas por trabajo, empleo y mejores condiciones de vida. Desde las experiencias cooperativas, el encuentro permitió sumar una mirada que entiende al trabajo no solamente como una variable económica, sino como una herramienta de inclusión y construcción comunitaria.

La convocatoria también buscó fortalecer los vínculos entre organizaciones de diferentes regiones y sectores. La participación de cooperativas, mutuales, empresas, instituciones educativas y organizaciones sociales permitió poner en común experiencias diversas y discutir posibles formas de articulación.

La intensa lluvia que acompañó la jornada no impidió la convocatoria. El encuentro terminó con el compromiso de continuar generando espacios de intercambio y de avanzar hacia nuevas iniciativas que permitan fortalecer la producción y el trabajo cooperativo.

Entre las próximas propuestas aparece justamente la posibilidad de organizar encuentros de carácter productivo, donde las cooperativas puedan conocerse, ofrecer sus productos y servicios y construir relaciones comerciales entre sí. Una agenda que busca que la articulación no quede únicamente en el intercambio institucional, sino que también contribuya a consolidar circuitos económicos basados en el trabajo, la cooperación y la integración entre organizaciones.

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