A partir de los nuevos incrementos tarifarios dispuestos por la Secretaría de Energía de la Nación, se analizaron las tarifas eléctricas de las Jurisdicciones que integran la República Argentina, tomando como fuente el Reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA-CONICET.
Usando como referencia un consumo de 265 kwh/mes para usuarios con subsidios, se verificó que la factura promedio en el país para usuarios con subsidios es de $63.332. Al desglosar los datos por provincia, desde la consultora POLITIKÉ reflejaron que Formosa es una de las jurisdicciones del país con la factura eléctrica más baja para usuarios con subsidios, con valores de$36.366, para octubre de 2026.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del IIEP (UBA-CONICET).
Esta situación se debe a dos factores: en primer lugar, la existencia del subsidio “Esfuerzo Formoseño”, que beneficia al 90% de los usuarios de las categorías registradas como ingresos bajos y medios subsidiando el valor agregado de distribución (VAD) único componente de la factura determinado dentro de la provincia.
En segundo lugar, a que Formosa es la única provincia que no incluye impuestos ni tasas en la factura de energía eléctrica como el resto de las jurisdicciones. Teniendo en cuenta que, para este segmento de ingresos, el VAD representa el 61% de la factura total, el subsidio otorgado por el Gobierno provincial impacta positivamente en los sectores más vulnerables frente al constante aumento del precio de la energía determinado por el gobierno nacional.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
Recaudaciones del impuesto al sello
Por otra parte, al observar las recaudaciones provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través del Impuesto al Sello se puede apreciar que la mayoría de las jurisdicciones presentaron caídas reales para agosto acumulado.
De tal manera que, el conjunto de las subnaciones arrojó un descenso en términos reales del -7,4%. Mientras que, al observar por jurisdicciones las únicas cuatro que han crecido fueron Chubut, Río, Negro, Neuquén y La Pampa provincias que tienen alta actividad relacionada a los hidrocarburos. El resto de las jurisdicciones tuvieron caídas, en donde las más castigadas por las políticas económicas del gobierno nacional fueron Catamarca y Formosa.
Deuda bruta de la administración central
Mientras el discurso oficial insiste en un saneamiento de las cuentas públicas, los datos fríos de la Secretaría de Finanzas revelan una realidad alarmante. Al 30 de septiembre de 2026, la deuda bruta de la Administración Central alcanzó los USD 486.628 millones.
Fuente: Elaboración propia en base a los datos del Ministerio de Economía.
El análisis de la trayectoria financiera desde el inicio de la actual gestión es contundente: después de dos meses en los cuales -contabilidad creativa mediante- la deuda pública había bajado, en julio la misma volvió al sendero del alza. En 33 meses, el país sumó USD 61.072 millones a su deuda total.
Esta cifra implica que, lejos de la austeridad pregonada, el Estado se ha endeudado a un ritmo promedio de USD 59 millones diarios. El incremento del pasivo no ha sido el único indicador negativo. Este endeudamiento ocurre en paralelo a un «ajuste feroz» presupuestario que ha golpeado directamente a los sectores más vulnerables.
Entre las consecuencias más visibles de esta política se encuentran, la destrucción del empleo, precarización laboral y la erosión salarial. A pesar de las promesas de un «país mejor», la combinación de un stock de deuda creciente e indicadores sociales en caída libre pone en duda la sostenibilidad del modelo económico actual. La escalada de la deuda desmiente cualquier narrativa de alivio financiero para la Argentina.
BCRA: Morosidad de las familias argentinas
Los datos recientes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirman una situación crítica en la microeconomía: AGOSTO ha marcado otro récord histórico en el porcentaje de irregularidad en el pago de préstamos personales por parte de las familias argentinas. La realidad de los hogares muestra un severo deterioro que se traduce en la incapacidad de honrar sus deudas.
El informe del BCRA es contundente: El ratio de irregularidad para préstamos personales alcanzó el 17,0% en agosto, continuando una tendencia alcista que lo lleva a máximos históricos. La morosidad en tarjetas de crédito se ubicó en el 10,9%, también muy elevada. Ambos indicadores reflejan un deterioro continuo que se aceleró notablemente a partir de marzo de 2025, triplicando y quintuplicando los ratios de irregularidad en el último año.
Fuente: BCRA – Informe sobre Bancos – Anexo.
Esta escalada en la mora se da tras veinte meses consecutivos sin retrocesos, lo que evidencia un problema estructural en los ingresos familiares frente a un contexto macroeconómico desafiante. El incremento de la morosidad es el síntoma más crudo del desajuste entre salarios, tasas de interés e inflación. El endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo para convertirse en un mecanismo de supervivencia para cubrir gastos básicos como alimentos y servicios en un contexto de inflación persistente y salarios rezagados.
Se estima que un hogar promedio adeuda a entidades bancarias y no bancarias un monto que equivale a más del 130% de su salario mensual, el nivel más alto desde la pandemia. La morosidad se dispara en un marco de altas tasas de interés y un Costo Financiero Total (CFT) que supera ampliamente el 100% anual. La caída del salario real y las elevadas tasas generan una brecha inmanejable entre los ingresos en los hogares y lo que deben pagar, llevando a un círculo vicioso donde pagar el mínimo de la tarjeta se convierte en una trampa de financiamiento a tasas altísimas.
La profundización de la recesión y el encarecimiento del costo de vida se suman al deterioro de la calidad del empleo, con un aumento en la informalidad y el trabajo por cuenta propia. Estos factores reducen aún más la capacidad de pago de las familias.
En resumen, mientras el indicador de actividad general ofrece una imagen parcial, la realidad en la «economía real» de las familias refleja un colapso financiero doméstico, con la deuda transformándose en un peso insostenible para millones de argentinos.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de la CAME.
Ventas minoristas Pymes Día De La Madre
Al observar las ventas minoristas por el día de la madre se puede ver que hubo una ciada del -1,4% interanual. Con la caída del presente año, las ventas minoristas pymes acumulan cinco años consecutivos de retrocesos. Por otra parte, en lo que se refiere al análisis por rubros de las ventas se puede visualizar que los de mayores caídas han sido “Electrodomésticos, artefactos del hogar y equipos de audio y video” (-3,6%) y “Cosméticos y Perfumería” (-3,2).
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Instituto Argentina Grande.
Medicamentos vendidos por el PAMI
Al observar las ventas de medicamentos por el Programa de Asistencia Integral (PAMI) se puede ver una caída para marzo del 2026. Tal es así que, de 3 unidades promedio compradas en abril del 2024 se pasó a 2,4 unidades promedio en marzo del 2026 que compra cada jubilado, es decir un -20,6% menos. Por otra parte, se observa una situación muy controvertida que es la vuelta al mercado laboral de personas de 66 años, la tasa de actividad de este grupo etario viene subiendo de manera sostenida y lo hacen de manera precaria ósea sin protección, de hecho, es el segundo grupo poblacional que más creció en la informalidad después de los jóvenes.
Utilización de la capacidad instalada en la industria
De acuerdo con el informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII) se ubicó en 58,5% en agosto de 2026, lo que representa una disminución de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025, cuando había alcanzado el 59,6%.
En cuanto al comportamiento sectorial, los bloques que registraron niveles de utilización superiores al promedio general fueron refinación del petróleo (88,8%), industrias metálicas básicas (70,1%), productos alimenticios y bebidas (66,4%), sustancias y productos químicos (65,2%) y papel y cartón (61,3%). En contraste, los niveles más bajos correspondieron a la industria metalmecánica, excluida la automotriz (35,9%), productos de caucho y plástico (40,9%), productos del tabaco (44,4%), productos textiles (44,6%) e industria automotriz (46,2%).
Fuente: Elaboración propia en base a los datos del INDEC.
Entre los principales factores que explican la evolución sectorial, la industria metalmecánica, excluida la automotriz, registró una caída interanual de su utilización de la capacidad instalada, desde el 44,6% hasta el 35,9%, vinculada principalmente con las disminuciones en la producción de maquinaria agropecuaria (-37,9%) y aparatos de uso doméstico (-28,0%). Por su parte, la industria automotriz presentó una reducción desde el 53,3% hasta el 46,2%, asociada a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales.
Asimismo, los productos minerales no metálicos descendieron del 58,5% al 54,5%, principalmente por la menor elaboración de cemento y fabricación de vidrio. En el sector de alimentos y bebidas, la utilización disminuyó del 66,6% al 66,4%, relacionada con una caída interanual del 8,1% en la producción de carne vacuna y del 13,2% en el volumen de carne bovina destinado al mercado interno.
En sentido contrario, la elaboración de sustancias y productos químicos aumentó su nivel de utilización del 60,1% al 65,2%, impulsada principalmente por el incremento interanual del 6,0% en la producción de detergentes, jabones y productos personales. De igual manera, la refinación del petróleo registró un incremento desde el 86,1% hasta el 88,8%, como consecuencia del mayor procesamiento de petróleo crudo.







