Un tríplex que redefine la vida urbana con diseño contemporáneo

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La arquitecta Clara Griot fue la encargada de transformar un tríplex en un hogar que destaca por su colorido y carácter. El proyecto comenzó cuando su hermana y su pareja adquirieron la propiedad, lo que le otorgó a Griot la oportunidad de establecer un hilo conductor que unificara los diferentes niveles de la vivienda.

Uno de los principales desafíos del diseño fue el gran mueble que ocupa la pared principal del living-comedor, el cual fue concebido con estantes abiertos y un enchapado de roble que armoniza con la isla de cocina. Esta elección, realizada en conjunto con su carpintero, permitió que el mueble se integrara visualmente al espacio.

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El uso de acero en la ambientación fue una decisión audaz para aportar un toque contemporáneo y fresco al hogar. Griot explicó que el caño pintado de negro que atraviesa la biblioteca establece una conexión con otros elementos, como las botellas de la cava y la mesada de la cocina.

La propuesta del tríplex se basa en la idea de vivir la ciudad con la espacialidad propia de una casa. Con tres plantas conectadas por una escalera de hormigón y vidrio, la vivienda destaca por su uso de materiales nobles y una paleta de colores vibrantes, que incluye un mueble de cocina con enchapado de roble americano y mesada en granito ‘Negro Brasil’.

Griot enfatizó que el objetivo era crear un espacio cómodo y espectacular, reflejando la personalidad de los propietarios. La planta intermedia incorpora un escritorio largo bajo la ventana, diseñado para el home office, mientras que los colores verde y bordó se emplean para conectar el interior con el exterior de manera lúdica.

Las esculturas de Milo Lockett, heredadas de la madre de la arquitecta, se integraron de manera casual en el diseño, aportando un elemento artístico que resalta en el entorno bordó. En los distribuidores, se optó por pintar el cielo raso a rayas, añadiendo un toque teatral a estas áreas de paso.

La terraza, un espacio clave en la vivienda, retoma tonos naturales y ofrece un recorrido que va más allá de lo estético. Griot solicitó la obra ‘El fisgón’ del escultor Manuel de Francesco, que se sitúa junto a la pileta, creando un elemento de interés. Para el mobiliario exterior, se eligieron materiales resistentes a la intemperie, incluyendo una mesa de cemento y hierro diseñada para perdurar en el tiempo.

La selección de muebles para la terraza requirió un cuidadoso trabajo de combinación de tonos y escalas, asegurando que todos los elementos dialogaran entre sí para crear un espacio armonioso.

Fuente: La Nación

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