Algas marinas para eliminar el arsénico: una solución ecológica para mejorar el acceso al agua segura en Chile 

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La contaminación por arsénico en fuentes de agua dulce es una amenaza persistente en distintas regiones de Chile. Aunque muchas veces pasa inadvertida, afecta de forma directa a comunidades que dependen de cursos superficiales y aguas subterráneas para consumo diario.

Frente a este escenario, la ciencia propone alternativas que combinan innovación y cuidado ambiental. Así, un nuevo método basado en algas marinas abre una vía sustentable para enfrentar este problema estructural.

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La propuesta se apoya en principios de economía circular y busca reducir riesgos sanitarios sin generar impactos negativos en el entorno.

arsénico en el agua
Algas marinas para eliminar el arsénico del agua

Ciencia, algas y economía circular

El desarrollo consiste en un biocarbón obtenido a partir de Macrocystis pyrifera, un alga parda abundante en las costas de Chile. Mediante un proceso térmico sin oxígeno, la biomasa se transforma en un material carbonizado con alta capacidad de adsorción.

Luego, este biocarbón es activado con hierro, lo que potencia su eficiencia para retener arsénico presente en el agua dulce. De este modo, se genera un insumo de bajo impacto ambiental y alto valor sanitario.

Además, la innovación fue registrada como patente, lo que protege tanto el material como su proceso de obtención y aplicación en sistemas de filtrado.

Territorios afectados por el arsénico

El problema del arsénico está estrechamente ligado a condiciones geológicas naturales. En zonas como el Altiplano-Puna, la intensa actividad volcánica favorece la liberación de este metaloide desde la corteza terrestre.

A partir de allí, el contaminante se moviliza a través de ríos, quebradas y aguas subterráneas. Por lo tanto, su presencia no depende de la actividad humana directa, sino de procesos naturales de larga data.

En la Región de Antofagasta, aunque las ciudades cuentan con agua tratada, la situación es diferente en áreas rurales, donde el acceso seguro sigue siendo limitado.

Consecuencias del arsénico para la salud

La exposición al arsénico en el agua tiene efectos inmediatos y acumulativos. En el corto plazo, puede provocar trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea.

Sin embargo, el mayor riesgo aparece con la exposición crónica. A largo plazo, el arsénico puede causar lesiones en la piel, alteraciones neurológicas y enfermedades cardiovasculares.

Además, existe una fuerte asociación con distintos tipos de cáncer y con trastornos metabólicos como la diabetes, incluso a concentraciones relativamente bajas.

Algas marinas. Foto: Freepik.
Algas marinas. Foto: Freepik.

Una tecnología con impacto social

La propuesta basada en algas marinas busca transformar un recurso natural en una herramienta concreta de salud pública. Al reutilizar biomasa disponible, reduce residuos y genera soluciones locales.

Actualmente, el desarrollo avanza hacia la construcción de filtros de adsorción para evaluar su funcionamiento en condiciones reales. Así, se apunta a una implementación efectiva en territorios afectados.

En definitiva, esta tecnología integra ciencia, naturaleza y sustentabilidad, y ofrece una respuesta innovadora frente a uno de los desafíos ambientales más urgentes vinculados al agua potable.

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