Estados Unidos busca recuperar el terreno perdido en el mercado turístico internacional y, para lograrlo, la administración de Donald Trump implementó un giro histórico en su estrategia de promoción. Por primera vez en su historia, el país cuenta con un responsable político dedicado exclusivamente a la actividad a nivel global, un cargo con rango equivalente al de los ministerios de Turismo que operan tradicionalmente en los países de Europa.
El elegido para esta misión es Nick Adams, un empresario y comentarista conservador australiano-estadounidense autodefinido como el «vendedor de América». El flamante funcionario delineó en un encuentro con la prensa internacional los objetivos centrales de su gestión, orientados a unificar la promoción de un país donde, según sus palabras, «los 50 estados funcionan como 50 naciones distintas».
EL BACHE ESTADÍSTICO TRAS UN 2025 ESQUIVO
El nombramiento responde a un escenario de desaceleración sectorial reflejado en el último informe Economic Impact Research 2026 del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Mientras que el turismo global registró una expansión del 4,1% durante 2025, la contribución de la actividad al PIB de los Estados Unidos avanzó apenas un 0,9%.
Las mayores preocupaciones provienen del comportamiento del turismo receptivo internacional durante el último año:
* Ingresos a la baja: El gasto de los visitantes extranjeros en el territorio estadounidense se contrajo un 4,6%, contrastando con los crecimientos de competidores europeos como Francia (+7,6%), España (+3,3%) e Italia (+2,8%).
* Menos arribos: La llegada de viajeros internacionales retrocedió un 5,5%, totalizando 68,3 millones de turistas.
Pese a este freno, Estados Unidos se mantiene como la principal economía turística del planeta en términos económicos —aportando 2,02 billones de dólares a la estructura global— gracias al sostén de su masivo mercado de viajes domésticos.
EL MUNDIAL 2026 Y LA «EDAD DORADA DEL DEPORTE»
La estrategia oficial para revertir la tendencia negativa se apoya en una agenda de megaeventos deportivos que Adams calificó como una década «irrepetible». El foco inmediato está puesto en las celebraciones por el 250° aniversario del país y en la Copa Mundial de la FIFA 2026. «El Mundial será el equivalente a organizar 78 Super Bowls en un lapso de 40 días», graficó el funcionario, quien además destacó el buen ritmo en la preventa de localidades.
Esta ventana de visibilidad, que continuará con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y la cita olímpica invernal en Salt Lake City, representa la plataforma con la que el gobierno aspira a alcanzar una ambiciosa meta de largo plazo: atraer 100 millones de visitantes extranjeros anuales para el año 2030.
BATALLA CULTURAL CONTRA LA PERCEPCIÓN DE FRONTERAS DURAS
Uno de los desafíos más complejos para la nueva gestión será contrarrestar la percepción pública instalada en el exterior respecto a un endurecimiento de los controles migratorios y revisiones de privacidad en aeropuertos. Adams rechazó de forma categórica estas versiones y acusó a sectores de la prensa internacional de montar campañas deshonestas para dañar la economía de la nación antes de la Copa del Mundo.
El funcionario remarcó que el actual mandatario es «el presidente más favorable al turismo que ha tenido el país» debido a su pasado en el desarrollo hotelero. Asimismo, confirmó que ya articula una mesa de trabajo conjunta con la Casa Blanca, el Departamento de Estado, Seguridad Nacional y Comercio bajo un enfoque centralizado que toma elementos de la gestión pública del sector en Europa.







