El Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza lanzó una campaña contra el mascotismo en redes sociales bajo el lema “Nuestra fauna no se vende”, acompañada de imágenes de especies como el zorro gris, el puma, el cóndor andino y la araña pollito, todas con la consigna “no es mascota”.
La iniciativa busca concientizar sobre el tráfico ilegal de fauna y la tenencia doméstica de animales silvestres, prácticas que ponen en riesgo tanto la biodiversidad como la salud humana.
El objetivo de la campaña
El director de Biodiversidad, Ignacio Haudet, aclaró que la campaña no responde a un aumento puntual de intentos de domesticar pumas o zorros, sino que utiliza especies “paraguas” reconocidas por la población para visibilizar una problemática más amplia.
El tráfico ilegal de fauna persiste en la provincia, aunque en menor escala, y adopta diversas formas.
Especies más afectadas
Según Haudet, las aves son las más vulnerables a la tenencia ilegal, especialmente el cardenal amarillo, frecuentemente comercializado como mascota. Otro caso común es el de las tortugas terrestres, cuya tenencia aún está naturalizada en muchos hogares. En estos casos, suele haber entregas voluntarias al Ecoparque cuando los dueños ya no pueden mantenerlas.
Aunque la campaña se centró en especies emblemáticas como pumas y cóndores, las aves y tortugas representan la mayor parte de los casos detectados por el área de Biodiversidad.

Por qué no son mascotas
La campaña busca transmitir que la fauna silvestre no está a la venta ni es de dominio privado. Capturarla o mantenerla en cautiverio genera múltiples consecuencias:
- Conservación de especies: la extracción de individuos reduce poblaciones naturales y puede llevar a la extinción.
- Salud pública: aumenta el riesgo de zoonosis, enfermedades transmitidas de animales a humanos.
- Bienestar animal: los ejemplares sufren estrés, malnutrición y problemas de comportamiento en cautiverio.
- Equilibrio ecológico: los animales cumplen roles clave como dispersar semillas o controlar plagas.
- Acción legal y social: la tenencia ilegal alimenta redes de tráfico y degrada ecosistemas.
Una problemática global
El mascotismo de fauna silvestre es la tercera causa mundial de pérdida de biodiversidad. Se estima que nueve de cada diez animales mueren antes de llegar al comprador, lo que refleja el sufrimiento y la alta mortandad asociada al tráfico ilegal.
Además, la captura y comercialización de especies nativas favorece la degradación de ecosistemas y la introducción de especies invasoras, con impactos irreversibles en la naturaleza.
La campaña mendocina busca generar conciencia ciudadana y fomentar la denuncia de casos de tráfico y tenencia ilegal. Como señaló Haudet, el objetivo es claro: “La fauna silvestre no está a la venta ni es de dominio privado”. Protegerla es esencial para conservar la biodiversidad, garantizar la salud pública y evitar el sufrimiento animal.







