La botonera del poder político en la Casa Rosada vuelve a cambiar de manos, pero no de manual. En sus primeras declaraciones tras ser confirmado como el nuevo jefe de Gabinete de ministros, Diego Santilli buscó llevar previsibilidad a un escenario alterado por la intempestiva salida de Manuel Adorni del cargo. Tras una extensa reunión dominical en la Quinta de Olivos con el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el flamante ministro coordinador trazó la hoja de ruta de su gestión con una premisa clara: su gestión funcionará bajo la misma matriz operativa que caracterizó el interinato de Guillermo Francos, priorizando la negociación territorial y parlamentaria sobre la pirotecnia discursiva.
El eje central del diseño político de Santilli será la continuidad de la relación con el interior. En un movimiento clave para agilizar la toma de decisiones, el funcionario ratificó que conservará bajo su mando directo las conversaciones y acuerdos con los mandatarios provinciales, una gimnasia que ya venía ejecutando durante su reciente y breve paso por el Ministerio del Interior. Según reveló el propio jefe de Gabinete al abandonar Olivos, la centralización de esta mesa de enlace provincial responde a una instrucción expresa del jefe de Estado, quien entiende que la viabilidad de la segunda etapa de reformas estructurales depende exclusivamente de un esquema de acuerdos fiscales y políticos sólidos con los gobernadores.
La designación de Santilli, un histórico armador de la estructura del PRO, inevitablemente encendió las alarmas e interpretaciones sobre el nivel de influencia de Mauricio Macri en el relanzamiento del organigrama libertario. Al ser consultado sobre el contacto que mantuvo con el expresidente en los minutos previos a que se oficializara su nombramiento —un intercambio telefónico que coincidió con su ingreso a la residencia presidencial—, el ex diputado optó por la cautela diplomática. Evitó ventilar los pormenores de la charla al calificarla de forma escueta como «un diálogo entre él y yo», pero utilizó la finta para enviar un mensaje conceptual a la interna de los partidos aliados: su rol no será el de un comisario político de una facción, sino el de un articulador general que buscará «tender puentes con todos los sectores» de la oposición dialoguista.
Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y Diego Santilli, ministro del Interior.
El nuevo esquema de gobernabilidad que propone la Jefatura de Gabinete asume que la fortaleza del Poder Ejecutivo ya no reside en el aislamiento identitario, sino en la capacidad de traducción parlamentaria de las ideas presidenciales. En los pasillos de Balcarce 50 interpretan que el perfil componedor de Santilli es el adecuado para coordinar una coalición de hecho en el Congreso. La estrategia de la nueva gestión se sintetiza en la coexistencia de dos dinámicas complementarias: un Presidente que aporta la dirección macroeconómica y una convicción ideológica inflexible, y un jefe de ministros abocado por completo al tejido fino de los consensos, indispensable para que los proyectos oficiales no queden empantanados en la retórica de la confrontación.
La entrada El modelo Francos, versión Santilli: diálogo total para blindar las reformas de Milei se publicó primero en Argentina Informa.






