Los dueños son José y Susana y dos socios más, cuentan como llegaron a Las Cañitas: «Nos decidimos a invertir y acá estamos, confiamos en que nos irá bien», el local está ubicado en Soldado de la Independencia 1073 es para 70 a 80 cubiertos.
Los platos más buscados son varios: los ceviches, la jalea, parihuela, arroz con mariscos, la causa limeña y el seco de cordero, un plato norteño cocinado por más de una hora para que quede bien tierno, se sirve con arroz, frijoles y ensalada criolla. En tanto el «seco de cordero», su especialidad en el Barrio Mugíca, aún no está en la carta en Cañitas.
Algo que le llamó la atención a José es que el kilo de cuadril cuesta lo mismo en Las Cañitas que en la ex Villa 31. «Debería estar más económico, porque se pagan menos impuestos y de alquiler, pero no hay controles. El consumo bajó un montón en estos últimos meses, no es lo mismo que antes. La gente cuida el bolsillo, cocina en su casa», señala.
«Las ventas cayeron en todos lados, no solo en el barrio. Estamos esperando que esto se recupere pronto, los gastronómicos sentimos el golpe, no podemos plasmar en los platos las subas semanales. Trabajamos con costos justos y al límite para poder captar gente, si lo subís no vendes nada», contó preocupado.
«La única forma que se puede salir adelante es trabajar duro, con mucha pasión y ponerle amor a todos sus platos», asegura José.
En el barrio todos lo conocen como José. Nacido en Chulucanas, en Tiura, Perú, de chico vendía cigarrillos en la Plaza de Armas y lustraba botas. Vino a Buenos Aires porque tenía familia y hace 11 años que encontró a Susana, quién se convirtió en su sostén y compañera. Juntos trabajaron sin descanso para que la cocina peruana sea reconocida. Cuando alguien pregunta cuál es el mejor restaurante del Barrio Mugíca, nadie duda, todos dicen Las Palmeras.







