La cooperativa La Esperanza puso en marcha Hilando Futuro, una iniciativa que combina reciclaje, economía circular y empleo joven a partir de la reutilización de botellas PET. El proyecto se desarrolla en el marco del Desafío Innovar por el Clima 2025 y busca ofrecer una salida productiva concreta para jóvenes de zonas vulnerables de la ciudad de Córdoba.
La propuesta consiste en la confección de sogas a partir de plástico recuperado, generando nuevas oportunidades laborales y fortaleciendo el rol histórico de las cooperativas de reciclado. Al mismo tiempo, agrega valor a los materiales y reduce costos dentro del circuito productivo.
Impacto social, ambiental y económico
Desde la cooperativa destacan el triple impacto de la iniciativa:
- Social: promueve la participación activa de jóvenes que forman parte de La Esperanza, muchos de ellos hijos y nietos de sus fundadores.
- Ambiental: refuerza la recuperación de residuos plásticos que de otro modo terminarían en enterramiento.
- Económico: diversifica la producción ante la caída del precio del cartón y el aumento de los costos operativos del reciclado tradicional.
Innovación tecnológica
El avance del proyecto fue posible gracias a un financiamiento que permitió incorporar una máquina automatizada de trenzado de sogas, reemplazando un proceso que antes se realizaba de manera manual. Esto redujo tiempos, costos y mejoró la eficiencia del trabajo.
Las tareas se desarrollan en la planta de barrio Comercial, donde equipos jóvenes trabajan en turnos operativos realizando pruebas de producción y enfardado. El proyecto cuenta además con respaldo técnico y con la colaboración de recuperadores urbanos, quienes recolectan y trasladan las botellas hasta la planta.

Evaluación y consolidación
Las sogas producidas se encuentran en etapa de prueba, con evaluaciones técnicas realizadas junto a equipos universitarios.
Mientras tanto, la cooperativa continúa consolidando un modelo que integra inclusión social, cuidado ambiental y producción sustentable.
La historia de La Esperanza
Fundada en 2010, La Esperanza nació con el objetivo de promover la inclusión social y la protección de los derechos laborales. Hoy reúne a cerca de mil socios de más de 30 barrios, sostiene comedores y espacios comunitarios, y desarrolla proyectos productivos en sus plantas de reciclado.
El rol de las cooperativas en el reciclaje
Las cooperativas son cruciales para reciclar plástico porque:
- Reducen la contaminación al transformar residuos en recursos útiles.
- Conservan recursos naturales, disminuyendo la necesidad de materias primas vírgenes.
- Fomentan la economía circular, creando nuevos productos como textiles, mobiliario y accesorios.
- Incluyen y dignifican el trabajo de los recuperadores urbanos, ofreciendo empleo formal y capacitación.
- Organizan la gestión eficiente de residuos, mejorando la calidad del material reciclado.
- Replican modelos solidarios que ofrecen alternativas justas y transparentes frente a sistemas privados.
El proyecto Hilando Futuro demuestra cómo la innovación social y tecnológica puede transformar un problema ambiental en una oportunidad de desarrollo.
Al reciclar botellas PET para producir sogas, la cooperativa La Esperanza genera empleo digno, fortalece la economía circular y contribuye a la construcción de comunidades más sostenibles y resilientes.







