
La carga fiscal sobre las empresas formales de la Argentina subió en los últimos tres años pese a que el gobierno de Javier Milei declaró como objetivo bajar impuestos. Según el segundo informe de presión fiscal de la Unión Industrial Argentina (UIA), las compañías que están al día con sus obligaciones tributarias soportan hoy una carga del 56%, seis puntos porcentuales más que en el estudio anterior, de 2023.
La suba se explica por dos motivos, según el trabajo: por un lado, la necesidad del Gobierno de sostener el superávit fiscal, que hasta ahora frenó las bajas de impuestos más ambiciosas; por otro, el aumento de tributos aplicado por gobiernos provinciales y municipales, que no acompañaron el mismo objetivo. El resultado es una paradoja: si se mide la recaudación total sobre el PBI sin distinguir formalidad, la Argentina cae al puesto 12 entre las 30 economías relevadas, pero lidera el ranking cuando se aísla la presión que recae solo sobre el sector formal.
Esa brecha es el eje del segundo informe del Departamento de Política Tributaria de la UIA, que actualiza el estudio de marzo de 2023 con la misma metodología: la comparación de ocho impuestos —nacionales, provinciales y municipales— en los países del G20, Sudamérica, más Países Bajos, España y Suiza, un universo que concentra el 81% del PBI mundial y el 61% de la población global.
“El sector tradicional industrial necesita el tratamiento del RIGI para sostener la competencia global. Tenemos que ir a un pacto federal industrial, para darle viabilidad a la industria y nivelar la cancha”, dijo Martín Rapallini, presidente de la entidad, al presentar el trabajo.
Según sus datos, la industria aporta el 18% del PBI pero genera el 28% de la recaudación total y el 40% de lo que ingresa por el impuesto a las Ganancias. El campo, en cambio, representa el 8% del PBI y explica el 14,5% de la recaudación, de la cual 4,5 puntos porcentuales corresponden a las retenciones.
Dentro de la recaudación nacional, el IVA es el que más pesa, con el 31% del total, seguido por Ganancias (18,5%), el impuesto al cheque (7%), los tributos al comercio exterior (6,9%) y Bienes Personales (1%).
En Ganancias de Sociedades, la Argentina quedó segunda en la tabla, detrás de Colombia, que igualó la alícuota máxima del 35% y le sumó una retención del 20% sobre dividendos, superior al 7% argentino. Al combinar ambos tributos, la carga efectiva sobre la renta empresaria llega al 39,5%, la misma que en 2023: no hubo cambios pese al proceso de baja de impuestos que impulsa el Gobierno.
El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) ya reduce esa alícuota al 25%, y el proyecto de “RIGI ampliado” que se debate en el Congreso la llevaría al 15%. “El Gobierno nos dijo que, con el superávit fiscal, la tendencia es que los beneficios que hoy tienen las empresas que entran al RIGI terminen siendo un régimen general, aplicable a todo el mundo”, señaló Carlos Abeledo, a cargo del área tributaria desde hace dos décadas
En el IVA, el país se ubica cuarto, con una alícuota general del 21%, por detrás de Brasil (26,5%), Uruguay e Italia (22% cada uno). El problema, según el informe, no es solo la alícuota nominal sino la generación de saldos a favor que tardan en devolverse, no generan intereses y terminan encareciendo el capital de trabajo de las empresas exportadoras.
El impuesto al cheque —débitos y créditos bancarios, creado en 2001 por Domingo Cavallo como un tributo transitorio y todavía vigente 25 años después— ubica al país en el primer puesto entre los cuatro que lo aplican. Representa cerca del 7% de la recaudación total, lo que explica por qué el Gobierno, pese a haber anunciado su eliminación, todavía no dio el paso.
Retenciones solo en Argentina y Rusia
Entre los 30 países analizados, solo la Argentina y Rusia cobran derechos de exportación: 8,68% en promedio en el caso argentino contra 3,9% en el ruso. El Gobierno oficializó hoy un cronograma de baja gradual de esas alícuotas para ciertos productos —además, la soja pasó del 33% al 24% durante esta gestión— y ya eliminó el arancel para 4417 posiciones industriales, el 88% del universo de productos del sector, aunque explican apenas el 18% del valor exportado por la industria manufacturera. Persisten retenciones para alimentos, plásticos, minerales, químicos, metales básicos y automotriz.
A nivel subnacional, Ingresos Brutos (IIBB) —el tributo provincial que grava en cascada cada etapa de la cadena de valor, con una alícuota nominal cercana al 1,5%— termina pesando más por la demora de las provincias en devolver los saldos a favor generados por los regímenes de retención y percepción. A eso se suman tasas municipales de seguridad e higiene que gravan la misma base imponible, en lo que el informe describe como una doble imposición.
Abeledo explicó que la carga subnacional viene en ascenso pese a la intención declarada del Gobierno de bajar impuestos. “Cuando incorporamos la informalidad, el sector formal soporta más del 50% de la carga tributaria. Ahí pasamos del puesto 12 al primero”, señaló.
El informe también aborda Bienes Personales, cuya alícuota bajó del 1,75% al 0,75% desde 2023 y llegará a 0,25% en 2028, y advierte que castigar el ahorro empuja a los contribuyentes hacia la informalidad o el cambio de residencia fiscal: unos 50.000 argentinos ya se mudaron a Uruguay por ese motivo.
Entre las propuestas, la UIA plantea una alícuota única del 25% para Ganancias, la devolución automática de saldos a favor de IVA, permitir el cómputo del impuesto al cheque como pago a cuenta hasta su eliminación, y una baja gradual de Ingresos Brutos para la industria hasta llegar a 0%. También pide un compromiso de estabilidad fiscal similar al del RIGI, pero por 30 años, para dar previsibilidad a las nuevas inversiones.
Fuente: La Nación







