La dependencia de tierras raras de Alemania tensa la relación con China en medio del rearme occidental

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Las nuevas y estrictas normas de exportación chinas, que incluyen información confidencial, amenazan el suministro de metales clave para la industria armamentista alemana y el apoyo a Ucrania. 

Las tierras raras son metales esenciales no solo para la tecnología civil, como teléfonos y autos eléctricos, sino también para la industria militar, siendo cruciales en la fabricación de aviones de combate, submarinos, municiones y sistemas de propulsión; por ejemplo, un solo bombardero F-35 requiere más de 400 kilos de estos elementos.El problema principal para Alemania es que la mayor parte de sus tierras raras procesadas provienen de China.

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Tras la disputa arancelaria con Estados Unidos, Pekín anunció un endurecimiento de sus normas de exportación a principios de octubre, amenazando con suspender el suministro de tierras raras destinadas a usos militares.Las nuevas regulaciones exigen a las empresas detalles confidenciales sobre el uso final de los materiales, algo inaceptable para los fabricantes de armamento.

Jakob Kullik, politólogo, califica estas cláusulas como «espionaje industrial».La Federación de Industrias Alemanas (BDI) criticó las reglas, señalando que «pueden verse como un ataque directo al rearme de Occidente».

Esta situación complica el masivo incremento de producción armamentista alemana, impulsado por la modernización de sus fuerzas armadas y el suministro continuo a Ucrania, un factor que probablemente molesta a China, aliado de Rusia. 

Por Matías Fidel.

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