La Cámara Contencioso Administrativa de San Martín resolvió frenar nuevas traslocaciones de carpinchos en Nordelta. De este modo, el tribunal puso un límite a una medida que había sido habilitada de forma preliminar.
La decisión revocó una autorización previa y estableció que no podrán realizarse más traslados hasta contar con informes técnicos concluyentes. Así, el fallo reafirmó el carácter protegido de la especie. Además, el tribunal remarcó que cualquier intervención debe respetar el orden lógico de la gestión ambiental.
Fauna silvestre bajo tutela legal
En su resolución, los jueces subrayaron que los carpinchos, identificados como Hydrochoerus hydrochaeris, son fauna silvestre protegida en la provincia de Buenos Aires. Por lo tanto, su remoción solo puede ser excepcional.
En ese sentido, consideraron que el traslado aplicado como prueba piloto resultó prematuro. Asimismo, señalaron que se avanzó sin contar con evaluaciones ambientales completas.
De esta manera, la Justicia enfatizó que la protección de la biodiversidad debe prevalecer sobre soluciones rápidas.

Una medida cuestionada desde su inicio
El fallo también cuestionó que la autorización inicial se ejecutara mientras aún estaba pendiente un recurso de apelación. Por eso, advirtió sobre el riesgo de tomar decisiones irreversibles sin respaldo firme.
Según los magistrados, ese proceder puede generar daños ambientales difíciles de reparar. Además, debilita el derecho a la revisión judicial. Así, la Cámara dispuso frenar cualquier nueva acción hasta contar con datos claros y verificables.
El conflicto ambiental en Nordelta
La causa se inscribe en una acción de recomposición ambiental vinculada al crecimiento urbano de Nordelta. Con el avance de barrios cerrados, lagunas artificiales y caminos, el hábitat natural se transformó de forma acelerada.
Como consecuencia, los carpinchos comenzaron a desplazarse por calles internas y zonas residenciales. Ese contacto generó accidentes viales, daños materiales y preocupación vecinal. Sin embargo, el origen del conflicto no está en la especie, sino en la modificación del entorno.

Cómo se originó el conflicto con los carpinchos
Antes del desarrollo inmobiliario, Nordelta era una extensa área de humedales. Allí, los carpinchos convivían con otros animales en equilibrio ecológico.
Con el avance de obras, rellenos y cercamientos, los espacios naturales se fragmentaron. Entonces, los animales quedaron rodeados por urbanizaciones y vías de circulación.
Así, la presencia de carpinchos en zonas habitadas es el resultado directo de la pérdida y alteración de su hábitat original.
Alternativas y desafíos futuros
Organizaciones ambientales y vecinos críticos del traslado proponen medidas no invasivas. Entre ellas, se destacan corredores ecológicos, señalización vial y controles de velocidad.
Estas estrategias buscan reducir conflictos sin desplazar a la fauna. Además, promueven una convivencia basada en la adaptación humana al entorno natural.
De cara al futuro, el fallo abre un debate más amplio sobre cómo planificar ciudades sin expulsar a las especies que ya habitaban esos territorios.







