Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se disfrutan por todo lo que cuentan. La Trochita pertenece a los segundos. El Viejo Expreso Patagónico atraviesa parte de la cordillera chubutense en un tren histórico que conserva locomotoras a vapor, vagones de madera y una forma de viajar pausada, atravesada por la historia de los pueblos patagónicos. Declarado Monumento Histórico Nacional, el ferrocarril es hoy uno de los grandes atractivos turísticos de Chubut.
La experiencia turística se organiza principalmente desde dos estaciones: Esquel y El Maitén. En Esquel, ciudad ubicada en un valle de origen glaciar donde conviven la estepa y el bosque andino, el recorrido llega hasta Nahuelpan. El trayecto permite observar desde la ventanilla la transformación del paisaje y, al llegar, acercarse a la cultura de la comunidad originaria local, visitar espacios de artesanías y conocer el Museo de Culturas Originarias.
En El Maitén, en cambio, el tren permite conocer una localidad profundamente vinculada con la actividad ferroviaria. Allí funcionan los antiguos talleres de reparación y un museo ferroviario, donde todavía se trabaja sobre piezas y componentes del histórico material rodante. El recorrido hacia Ingeniero Bruno Thomae incluye una parada junto al río Chubut y servicio de guiado a bordo.
Más allá del tren, la identidad de la zona aparece en sus pueblos, estaciones, talleres, antiguas construcciones ferroviarias y en una forma de vida vinculada con el campo, la cordillera y las comunidades que fueron construyendo la Patagonia. En Esquel, además, se suman las tradiciones de origen galés, el té galés, los circuitos culturales y una oferta gastronómica que combina recetas regionales con propuestas contemporáneas.
Naturaleza, cultura y vida al aire libre
El viaje puede ser el punto de partida para recorrer mucho más. Esquel funciona como puerta de entrada al Parque Nacional Los Alerces, además de ofrecer senderos, cabalgatas, pesca deportiva, propuestas de turismo activo y actividades de montaña durante distintas épocas del año. También es posible combinar la estadía con una visita a Trevelin y sus atractivos culturales y naturales.
En El Maitén, el entorno invita a caminar y observar paisajes de transición entre bosque andino y estepa. Entre las alternativas aparece el Área Natural Protegida Municipal Cañadón de los Ensueños, con senderos, vegetación nativa y una cascada. También existen posibilidades de pesca deportiva, actividades náuticas y cabalgatas en la región.
La gastronomía acompaña el viaje con cocina regional, carnes, productos de elaboración local y propuestas de cafetería. En Esquel y su entorno también tienen presencia las casas de té vinculadas con la tradición galesa. En el servicio de La Trochita desde El Maitén funciona, además, un vagón bar donde se ofrecen cafetería y pastelería casera, una opción que suma sabor al recorrido.
El calendario local incorpora celebraciones vinculadas con la identidad ferroviaria. En El Maitén se realiza la Fiesta Nacional del Tren a Vapor, homenaje a La Trochita y a los trabajadores que hicieron posible su historia. Como las fechas y la programación pueden variar, conviene consultar la agenda oficial antes de organizar el viaje.
Cuándo ir y cómo organizar la visita
La Trochita funciona durante todo el año, pero las frecuencias y recorridos pueden variar según la temporada. Por eso, antes de viajar es recomendable consultar la programación oficial y comprar los pasajes con anticipación, especialmente durante vacaciones y fines de semana largos. La propia organización aconseja presentarse en la estación con antelación para realizar el check-in y conocer las instalaciones.
Para una primera visita, tres o cuatro días permiten combinar el viaje en tren con Esquel, alguna excursión de naturaleza y una escapada a Trevelin o al Parque Nacional Los Alerces. En invierno hay que contemplar bajas temperaturas y posibles condiciones de nieve; en otras estaciones, las caminatas y excursiones al aire libre ganan protagonismo. Ropa de abrigo, calzado cómodo, protección solar y una campera impermeable son aliados útiles durante todo el año.
Desde Buenos Aires, la alternativa aérea más práctica es llegar a Esquel, que recibe vuelos desde la capital nacional, con frecuencias sujetas a la programación vigente, y continuar desde allí hasta la estación ferroviaria. También se puede viajar por vía terrestre, en auto u ómnibus, aunque la distancia hace que sea una opción para quienes disponen de más tiempo y quieren convertir el traslado en parte del recorrido patagónico.
La Trochita no es solamente un paseo en tren. Es una manera de acercarse a una parte de la historia productiva y social de la Patagonia mientras el paisaje cambia lentamente detrás de las ventanillas. Entre Esquel, Nahuelpan y El Maitén, el recorrido propone mirar Chubut con otro ritmo: el de una formación histórica que todavía sigue haciendo camino.
La Trochita, un viaje entre historia y paisajes chubutenses
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