¿Por qué creemos que manejamos mejor que los demás? Un fenómeno psicológico revelador

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Un estudio reciente arroja luz sobre el fenómeno conocido como “efecto mejor que el promedio”, que se manifiesta en la percepción que tienen los conductores sobre sus habilidades al volante. Al preguntar en un grupo quién se considera un mejor conductor que el promedio, es probable que más de la mitad de los participantes levante la mano, lo que refleja una tendencia documentada en múltiples investigaciones psicológicas.

Este fenómeno fue explorado por primera vez en 1981 por el psicólogo sueco Ola Svenson, quien realizó un experimento con estudiantes de Estados Unidos y Suecia. En su estudio, el 93% de los estadounidenses y el 69% de los suecos se clasificaron por encima del promedio en habilidad al volante. Sin embargo, esta autoevaluación se contradice con la lógica matemática, ya que en un grupo, necesariamente, solo el 50% puede estar por encima de la mediana.

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Más de cuatro décadas después, un nuevo estudio liderado por Gilad Feldman con 1203 participantes reafirmó estos hallazgos. La mayoría de los encuestados continuó considerando que tenían habilidades superiores a las de un conductor promedio, independientemente de las escalas de evaluación utilizadas.

La dificultad para medir objetivamente las habilidades de conducción juega un papel crucial en este sesgo. Cada individuo puede evaluar su destreza en función de diferentes factores como la velocidad de reacción, la prudencia, el estacionamiento o la experiencia, lo que permite que cada conductor se enfoque en el aspecto en el que se siente más competente.

Además, existe un sesgo de autosuperación que influye en la forma en que las personas evalúan sus capacidades. Esto se traduce en que, mientras cada conductor es consciente de sus propias razones para cometer errores, tiende a juzgar las acciones de los demás de manera más crítica. Un error propio puede ser justificado por un apuro, mientras que el mismo error en otro puede ser visto como una falta de habilidad.

Investigaciones publicadas en la revista Accident Analysis & Prevention confirman que, aunque los conductores son conscientes de que otros pueden no compartir su elevada autoevaluación, este reconocimiento no elimina el sesgo. La sobreestimación de la propia capacidad puede llevar a una menor conciencia del riesgo, lo que resalta la complejidad de la conducción.

En conclusión, aunque los estudios no sugieren que nadie pueda manejar mejor que el promedio, sí indican que es poco probable que la mayoría lo logre simultáneamente, lo que plantea importantes reflexiones sobre la autoevaluación y la seguridad vial.

Fuente: La Nación

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