La sorpresa fue la presencia de banderas de China en una obra del Gobierno provincial de Tierra del Fuego, junto a un esquema de acceso restringido al predio.
El hecho se registra en la construcción de la nueva usina termoeléctrica ubicada a orillas del Canal Beagle, donde, según trascendió, una empresa de origen chino participa en el desarrollo del proyecto.
Más allá de la participación extranjera, lo que despertó críticas fue la señalización del lugar y las restricciones de ingreso, que para algunos vecinos resultan excesivas tratándose de una obra en territorio provincial.
La situación no sería aislada. Según se indicó, algo similar ocurrió en el relleno sanitario municipal, donde también se habría colocado simbología vinculada al país asiático en sectores de trabajo.
El episodio reavivó cuestionamientos sobre el control, la transparencia y las condiciones en las que operan empresas extranjeras en obras públicas locales. En particular, se puso el foco en los límites entre la participación privada internacional y la gestión estatal de infraestructura estratégica.
Hasta el momento, no hubo explicaciones oficiales detalladas sobre los protocolos de acceso ni sobre el alcance de la participación de la firma extranjera en la obra.
El tema suma así un nuevo frente de debate en la ciudad, donde vecinos plantean interrogantes sobre la soberanía operativa, el control de los proyectos y el rol tanto del gobierno provincial como del municipio en este tipo de iniciativas.







