La historia porteña revive gloriosa en cada restauración. En la calle Florida al 460 reaparece una esencia de sofisticación que reafirma nuestra identidad de vuelo diversificado sobre raíces europeas. La Casa República, recientemente, abrió sus puertas renovada como una de las pocas edificaciones señoriales que quedan sobre la famosa peatonal. En ella residían muchas familias de elite, propietarias de grandes extensiones de tierras, a fines del siglo XIX y comienzos del XX. La familia Peña-Blayer encargó el diseño de esta mansión al reconocido ingeniero belga Jules Dormal, recibido también de arquitecto en París. Se inauguró en 1902. (Dormal fue quien concluyó, además, dos obras relevantes en la ciudad de Buenos Aires: el Palacio del Congreso y el Teatro Colón.
Luego, durante más de cien años -hasta 2021-, fue la sede administrativa y de eventos institucionales de la Sociedad Rural Argentina.
Hoy, el Palacio Peña o Casa República brinda servicio de bar, cafetería y restaurante por su “vocación de encuentro” como alude en su presentación.
Exhibe el resultado de un magnífico trabajo de restauración que puso en valor este edificio con fastuosos salones. Se admira la construcción magnífica desde su fachada, herrería decorativa, balaustradas, e interiores con boiserie, mobiliario, iluminación, chimeneas y columnas de estilo sorprendente. Una carta bastante nutrida, que pone el acento en productos nacionales y una buena cava, invita a compartir momentos agradables en buena compañía rodeados de arte y diseño. Un desayuno o una merienda son motivos perfectos para acercarse a esta residencia aristocrática que nos recuerda un pasado opulento, donde los espacios entrelazaban cultura, tradición y reuniones. Más allá de los distinguidos propietarios anteriores y actuales, todos nos adueñamos de estos lugares al disfrutarlos. Y con el rico café que sirven… ¡más aún!






